China le dio la espalda al "viejo amigo"

Por Bárbara Alighiero (Pekín, ANSA)

En un rápido cambio de actitud, China rechazó ayer el ingreso al país de Marko, hijo de Slobodan Milosevic, hasta hace pocos días considerado un «viejo amigo»que debía ser defendido contra la hegemonía de los Estados Unidos.

Marko Milosevic había llegado ayer de mañana a Pekín en un vuelo de la compañía rusa Aeroflot procedente de Moscú, pero no permaneció más que dos horas en la capital china, sin poder salir del aeropuerto.

Los guardias fronterizos no le permitieron entrar en China y el joven Milosevic fue conducido al mismo avión ruso, que lo trasladó de regreso a Moscú, refirieron fuentes de la Aeroflot.

Frente a la decisión claramente política de nada sirvió el pasaporte diplomático con el que viajaba Milosevic.

El gesto de China, que hasta ahora no había hecho comentarios oficiales, es sorprendente dadas las relaciones «íntimas» que vinculaban a los dos regímenes hasta la semana pasada.

El número dos de Pekín, el presidente del parlamento, Li Peng, fue en junio el huésped extranjero más importante de Milosevic desde la guerra de Kosovo. Durante el conflicto, la embajada de China fue «por error» destruida por misiles norteamericanos y la explicación de la OTAN de que el edificio no estaba en los mapas de la organización del tratado atlántico, supuestamente demasiado viejos, nunca despejó las dudas de que la sede diplomática fue atacada intencionalmente porque era un centro de espionaje para Milosevic. E incluso el día de la victoria de la oposición con la ocupación del parlamento, el gobierno chino esperó que Milosevic públicamente se retirara antes de reconocer a Vojislav Kostunica.

La revuelta popular fue totalmente ignorada por los órganos de informaciones chinos: un amigo expulsado del trono por el pueblo no es educativo.

Pero ahora Kostunica ganó y Pekín, en nombre de la injerencia, y a pesar suyo, se adecua.

Marko Milosevic desde hace años trabaja indirectamente con China, tanto que en las semanas pasadas circularon versiones, nunca confirmadas, de una transferencia de sus capitales a bancos chinos.

El joven Milosevic, que nunca se ocupó de política, estaba en su primer viaje a China y no fue posible verificar la naturaleza de sus negocios. Por otra parte, es de dominio público que el embajador yugoslavo en Pekín, Sbobodan Unkovic, mantiene óptimas relaciones con la familia de Milosevic, en particular con la esposa. Fuentes occidentales refieren que tampoco al gobierno ruso le agradaría mucho la presencia de Marko Milosevic y su estadía en Moscú tendría los días contados.

La cancillería china no respondió a los reiterados pedidos de información sobre el caso y la embajada yugoslava dijo no tener noticias al respecto.

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