En Polonia y República Checa se instalarían bases antiaéreas de EEUU

Ivanov: Rusia reforzará su sistema de misiles

Serguei Ivanov tras un Consejo Otan-Rusia con sus colegas de la alianza atlántica, reunidos en Sevilla, declaró:»Vamos a tener que dar una respuesta asimétrica que consistirá en desarrollar nuestro propio sistema estratégico (de misiles intercontinentales) porque tenemos que tener la capacidad de vencer cualquier sistema antimisiles».

«Está claro que tenemos divergencias», había declarado el secretario de Defensa estadounidense, Robert Gates, el jueves, tras una breve reunión con su colega ruso, sin dar mayores detalles.

«Una negociación franca es la mejor manera de proceder», añadió.

Washington pidió oficialmente el 22 de enero a la República Checa y a Polonia que sirvan de bases europeas al escudo anti-misiles estadounidense destinado a contrarrestar eventuales ataques de Irán o Corea del Norte.

El Pentágono tiene pensado desplegar un radar en la República Checa y diez misiles interceptores en Polonia de aquí a 2011-2012.

El proyecto actualmente negociado por Washington con estos dos países representa sólo para la República Checa una inversión de 1.600 millones de dólares y prevé el despliegue de entre 200 y 400 expertos y militares estadounidenses, según las informaciones difundidas por la embajada estadounidense en Praga.

Este anuncio provocó vivas reacciones por parte de Moscú, tanto de militares como del gobierno, evocando una «amenaza evidente» y una «sensación de peligro» para Rusia, que quería hablar del asunto con Estados Unidos y los países europeos.

Ucrania, cuya primer ministro es pro-ruso, también se ha unido a las protestas rusas.

Según expertos europeos en tecnología espacial, como el británico Andrew Brookes, del Instituto Internacional de Estudios Estratégicos (IISS) de Londres, «la estación de Fylingdales en el Reino Unido detectaría cualquier misil que viniera en un arco que fuera desde Arcángel (norte de Rusia occidental) a Argelia».

Si las instalaciones en Polonia o en la República Checa no aportan nada al dispositivo estadounidense, como aseguran estos expertos, es lógico que Moscú se pregunte sobre el fondo del proyecto.

La reacción de Moscú no ha sorprendido a la OTAN, cuyos ministros de Defensa mantuvieron el jueves y ayer viernes una reunión informal en Sevilla.

Anticipando las intenciones estadounidenses y con la esperanza de hacer reflexionar a Washington, Rusia había pedido el pasado año a los países de la OTAN que se le asociara a todas las decisiones que pudieran tomar otras potencias para su defensa contra los misiles balísticos, se tratara de Estados Unidos sólo, o de la Alianza Atlántica, que también cuenta con un sistema anti-misiles estratégicos.

El proyecto de la OTAN, sin embargo, está en una fase muy embrionaria, como informó la Alianza en su última cumbre en noviembre en Riga.

El número de países europeos que han mostrado sus «reservas» a la idea de un sistema que costaría por lo bajo 20.000 millones de euros hace poco probable que se concretice por ahora, según fuentes diplomáticas de la OTAN.

En estas condiciones la OTAN considera que la extensión del escudo anti-misiles estadounidense es una cuestión puramente bilateral entre Estados Unidos y cada uno de los dos paíes europeos concernidos, aunque sean miembros de la Alianza. *

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