Primer ministro israelí está en la cuerda floja
«Su audiencia duró unas seis horas y se trataron las cuestiones de orden político y militar vinculadas a la guerra de Líbano de 2006, los servicios de información y las evaluaciones de la situación (que tenía Israel) antes de que empezaran los combates (el 12 de julio) y la forma en que se tomaron las decisiones hasta el alto el fuego» del 14 de agosto, indicó un comunicado de la comisión.
Se examinaron en detalle asuntos como «las consideraciones políticas y militares que llevaron a la operación de represalia contra Hezbolá, el procedimiento de toma de decisiones a escala política, las medidas a favor de la población del norte de Israel (…) y la cuestión de los dos militares secuestrados por el Hezbolá», añadió.
Ese secuestro, cometido el 12 de julio, fue el detonante de la guerra.
El primer ministro, cuyos índices de aprobación se han desplomado a niveles sin precedentes, es el último de unos 70 responsables políticos y militares que declararon ante la comisión desde su creación, el pasado 17 de setiembre.
La comisión presentará sus conclusiones preliminares en las próximas semanas.
En varias ocasiones Olmert intentó minimizar los fracasos de la guerra, aunque admitió que hubo «problemas». «Afirmar que todo fue perfecto no es serio», reconoció cuando acabó el conflicto.
Muchos observadores creen que el futuro político de Olmert depende de las conclusiones de la comisión y que si es culpado directamente del fracaso, se verá obligado a renunciar, tal y como desea la mayoría de los israelíes, según una reciente encuesta.
El ex jefe del Estado Mayor del ejército, Dan Halutz, que dimitió el 17 de enero, ha sido el único responsable en renunciar antes de que la comisión presente sus conclusiones.
Decenas de miles de manifestantes, entre ellos militares de reserva que sirvieron en Líbano, exigieron desde el final de los combates la dimisión de Olmert, del ministro de Defensa, Amir Peretz, y del general Halutz.
Los manifestantes denunciaban sobre todo la falta de preparación de las unidades regulares y de los reservistas que fueron a la guerra, la confusión y las contraórdenes frecuentes y el hecho de que el Ejército no alcanzara sus objetivos, es decir, acabar con el aparato militar de Hezbolá y obtener la liberación de los dos militares israelíes que mantiene retenidos.
La situación de Olmert es tanto más frágil cuanto que el país sufre una serie de escándalos que debilitaron a un gobierno con muy baja popularidad, según las encuestas.
El fiscal general, Menahem Mazuz, ordenó a la Policía abrir una investigación contra el primer ministro, sospechoso de haber intentado favorecer a un amigo, un millonario australiano, durante la privatización de un banco.
El miércoles, una corte israelí declaró culpable de acoso sexual al ex ministro de Justicia y cerebro político del partido Kadima de Olmert, Haim Ramon, por obligar a una mujer soldado a besarle el día que comenzó la guerra.
Además, el presidente del Estado hebreo, Moshe Katzav, se enfrenta a una próxima acusación de violación.
El ministro de Finanzas, Avraham Hirshson, fue acusado de malversación de fondos. *
Compartí tu opinión con toda la comunidad