Militares apresados por las FARC
Bogotá, AFP
El comandante del Ejército, general Jorge Mora, dijo: «Lo que vimos es la infamia más grande. Son unos campos de concentración peores que el estilo nazi».
Los más diversos sectores sociales coincidieron en manifestar ese sentimiento, tras observar el video difundido el viernes por el canal de televisión privado Caracol en la edición nocturna de su noticiero. Rodeados por alambradas de púas, a la intemperie y en el fango, aparecieron los uniformados, en el primer documento periodístico que revela a la opinión pública las condiciones de cautiverio en que se encuentran, en la profundidad de la selva, al suroeste del país. Algunos de los uniformados ya llevan cerca de tres años en poder de la guerrilla de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC, marxista) la más antigua y poderosa militarmente del país, que desde enero del año pasado lleva a cabo un proceso de paz con el Gobierno del presidente Andrés Pastrana.
Actualmente el proceso se encuentra estancado por el caso de un guerrillero que secuestró un avión comercial y se refugió en la zona de 42.000 km2 que las FARC ocupan al sur del país, y que es el escenario de las tratativas de paz.
Aunque según declararon los uniformados, se encuentran bien de salud, se observaron demacrados, algunos lloraron ante la cámara y varios reflejaban en sus rostros un sentimiento de tristeza y desolación.
El periodista Jorge Botero, autor del reportaje, reveló que algunos han sufrido enfermedades como paludismo, fiebre amarilla y lesmaniasis.
Por su parte, el coronel de la policía Luis Mendieta, el uniformado de más alto rango en poder de las FARC, dijo: «Como se puede observar, la privación de nuestra libertad y el hecho de que no podamos vivir dignamente constituyen una constante violación a nuestros derechos fundamentales».
El reportaje mostró además las rústicas casas de madera con techo de lata, cercadas por la alambrada, en las que se hacinan los uniformados. Las imágenes, calificadas por muchos de «dramáticas», «indignantes», «monstruosas», entre otras expresiones, colocaron nuevamente en primer plano el debate sobre la propuesta de las FARC de canjear a los uniformados en su poder por unos 500 guerrilleros detenidos en las cárceles del país, aquejadas por graves problemas de hacinamiento.
En ese sentido se pronunció el vicepresidente de la República y encargado de la política gubernamental sobre Derechos Humanos, Gustavo Bell, quien consideró que el propósito de las FARC al haber permitido el reportaje, es el de presionar el canje, y calificó de «inadmisible» la estrategia guerrillera.
Por su parte, el procurador general de la Nación, Jaime Bernal, urgió al Congreso a «viabilizar una ley de canje para dar solución a este gravísimo problema».
El ministro de la Defensa, Luis Fernando Ramírez, manifestó que el video «confirma que las FARC cometieron un delito, y es la prueba reina para producir la sentencia condenatoria contra la cúpula de las FARC».
Los colombianos «debemos exigir la inmediata liberación de todos los soldados», afirmó, por su parte, el arzobispo de Bogotá, monseñor Pedro Rubiano. «Esto es peor que un campo de concentración nazi, a eso ha llegado la guerrilla en Colombia», destacó el prelado.
Finalmente, el Defensor de Pueblo (Ombudsman), Eduardo Cifuentes, anunció que denunciará internacionalmente a las FARC por la forma en que mantiene retenidos a los uniformados, y reclamó al grupo guerrillero respetar el Derecho Internacional Humanitario (DIH).
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