Alerta en las autoridades de Irak por posibles atentados en ceremonias chiitas

Bagdad: mueren 61 iraquíes y 10 soldados de Estados Unidos

La violencia dejó al menos 61 muertos ayer en Bagdad, donde el ejército estadounidense perdió a diez de sus soldados desde el jueves mientras las fuerzas iraquíes se mantenían en alerta para proteger a los peregrinos chiitas durante las ceremonias del duelo del Achura. Veintiséis personas perecieron ayer en una serie de atentados en Bagdad, donde se hallaron los cadáveres de 54 personas asesinadas por balas.

Otros 16 civiles perdieron la vida en Kirkuk, la ciudad petrolera del norte de Irak, en sendos atentados con coches bomba en barrios de mayoría kurda.

La caída de un obús de mortero contra la localidad sunita de Jorf al Sajr, al sur de la capital, costó la vida a 10 civiles.

Tres soldados y dos policías fallecieron y otros 15 agentes resultaron heridos, en enfrentamientos entre milicianos locales chiitas y las fuerzas iraquíes en Zarka, a 20 km de la ciudad santa de Nayaf, al sur de Bagdad, según un nuevo balance.

Los milicianos obedecían las órdenes del jefe chiita local, apodado Al Yamani, quien se presenta como un representante de Mahdi, el imán que vive escondido y cuyo retorno es esperado por los chiitas.

Asimismo, un helicóptero militar estadounidense fue alcanzado por disparos y se estrelló en el norte de la ciudad de Zarka, declaró a la AFP el gobernador de la provincia de Nayaf, Assad Abu Kalal, una información que no fue confirmada por el ejército estadounidense.

Las fuerzas militares anunciaron ayer la muerte de seis soldados el sábado en una serie de atentados, por lo que ya son diez el número de sus uniformados fallecidos desde el jueves.

Por otro lado, tres extranjeros, entre ellos un afgano y un saudita, fueron detenidos cuando preparaban un atentado con coche bomba contra las ceremonias chiitas de Achura en Kerbala, informaron los servicios de seguridad.

Los tres hombres, uno de los cuales llevaba un cinturón explosivo, fueron arrestados a la salida de Bagdad, cuando se dirigían a la ciudad santa, situada a 110 km al sur de la capital, a bordo de un auto repleto de explosivos.

Las autoridades iraquíes están en estado de alerta para evitar atentados en las ceremonias chiitas de Achura que llevan a Kerbala a centenares de miles de peregrinos que vienen a conmemorar la muerte del imán Hussein en el año 680.

En el pasado, tales ceremonias fueron blanco de atentados sangrientos. En el plano judicial, el proceso contra seis responsables del antiguo régimen de Saddam Hussein, acusados de genocidio contra los kurdos durante las campañas Anfal a finales de los 80, se retomó ayer en Bagdad tras una interrupción de cuatro días.

«Fui yo quien dio las órdenes al ejército para que destruyera las localidades y se deportara a sus habitantes», declaró con resolución el primo de Saddam Hussein, Hassan al Majid, alias «Alí El Químico», por su utilización de este tipo de armas contra los kurdos.

«No tengo necesidad de defenderme por lo que hice. No pido perdón. No he cometido ningún error», aseguró durante la 39ª audiencia del juicio Anfal.

Durante estas campañas, entre 1987 y 1988, en el Kurdistán (norte de Irak), unas 180.000 personas murieron en ejecuciones masivas o bombardeos químicos, según la acusación.

Para la defensa, se trataron de acciones legítimas para sofocar la insurrección, en el marco de la guerra contra Irán (1980-88). *

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