El opositor Villavicencio es el nuevo presidente del Senado boliviano

Se profundizan la división y el enfrentamiento en Bolivia

Un opositor como presidente del Senado de Bolivia abrió ayer un nuevo foco de conflicto político. El gobierno del socialista Evo Morales advirtió que las medidas del Senado serán bloqueadas, ya que lo considera un «nuevo frente oligárquico», informó AFP. José Villavicencio, senador de la centroderechista Unidad Nacional (UN), fue ungido presidente del Senado, el tercer cargo público más importante de Bolivia, con 15 votos de la oposición, de los 27 escaños de la Cámara Alta.

Después de que el martes por la noche el presidente Evo Morales juramentara a un nuevo gabinete, los cambios de ayer en la Cámara Alta auguran nuevos conflictos políticos. Estos se sumarían a los ya existentes por las autonomías departamentales y la Asamblea Constituyente.

El mapa político de Bolivia se encuentra dividido en dos grandes bloques. Por un lado, el sector opositor, que reclama, entre otras cosas, autonomía para sus departamentos; por otro, la fracción partidaria del presidente Evo Morales, fundador del MAS (Movimiento al Socialismo).

De los nueve departamentos en los que se divide la República de Bolivia, el MAS cuenta con las gobernaciones de Chuquisaca, Oruro y Potosí. Los gobernadores de los departamentos restantes (La Paz, Cochabamba, Santa Cruz, Tarija, Beni y Pando) se declararon partidarios del conflictivo movimiento autónomo.

A fines de 2006, en Santa Cruz, una de las regiones más ricas del país (aporta un 30,63 % del Producto Bruto Interno), se produjo una serie de movilizaciones, protestas y huelgas de hambre encabezadas por el gobernador Ruben Costas, perteneciente a APB (Autonomía Para Bolivia). En esa ocasión, la discusión se centró en la forma de aprobación del texto de la nueva Constitución Política del Estado boliviano a cargo de la Asamblea Constituyente.

Uno de los temas que generó enfrentamientos entre el gobierno de Morales y la oposición, centralizada en Santa Cruz, fue la cantidad de votos necesarios para la aprobación de la reforma. La oposición exigía la mayoría de dos tercios, mientras que el gobierno quería que las decisiones se tomaran por el 51%, lo que no requería consensos.

La Asamblea Constituyente debía también tomar partido por las autonomías departamentales. En las últimas elecciones, y por primera vez en la historia de Bolivia, la principal autoridad departamental fue electa directamente por la ciudadanía. De esta manera se dio el primer paso hacia la descentralización política y administrativa del Estado, reclamada por movimientos indígenas y sociales desde la década del noventa. Pero los sectores radicales fueron más allá y llegaron a exigir la división de Bolivia, lo que generó la crisis constitucional que atraviesa el país andino.

Entre los departamentos más fragmentados se encuentra Cochabamba, cuyo prefecto, Manfred Reyes Villa de la Alianza de Unidad Cochabambina (AUN), opositor de Morales y partidario de la autonomía, fue desconocido por el gremio de cocaleros y gran parte de la población indígena. Los graves enfrentamientos entre jóvenes pro autonomistas y partidarios de Morales dejaron dos muertos, varios heridos y provocaron la huida del gobernador de Cochabamba a Santa Cruz, temeroso de la creciente ola de violencia.

Los cabildos cochabambinos desconocieron al gobernador autonomista e intentaron instaurar un gobierno provisorio. Evo Morales debió salir en defensa de la institucionalidad de Reyes Villa y ratificar en el cargo a su opositor.

Ahora, las movilizaciones, del mismo tenor y con los mismos argumentos, se trasladaron al departamento de La Paz, principalmente a la ciudad de El Alto. *

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