La policía británica impotente ante cientos de improvisados piratas

Saquean botín de carguero encallado en costa inglesa

El barco británico, que transportaba cerca de 2.400 contenedores, ha echado al mar a unos 200, en los que los cientos de personas que han acudido a las playas de Branscombe han hallado de todo: desde botellas de vino y cremas de belleza hasta biblias y pañales de bebé.

La policía británica ordenó el martes el cierre de esta larga playa en la costa suroccidental de Inglaterra, para evitar que los piratas improvisados, a quienes las autoridades calificaron de «despreciables», sigan llevándose bienes que no les pertenecen, muchos de los cuales aparecerán luego en mercados o en el Internet.

«La playa está siendo cerrada en este minuto mismo», anunció el martes Robin Middleton, responsable de las operaciones, en una rueda de prensa.

Sin embargo, en la mañana del martes había un centenar de personas en la playa de Branscombe registrando los escombros de los contenedores, que estaban ya bastante vacíos, tras la abundante cosecha aportada por el mar, constató la AFP.

«Las escenas que he visto en la playa anoche eran despreciables», afirmó Mark Rodaway, el oficial responsable de la operación, que condenó a las personas que ignorando las advertencias de la policía se habían llevado bienes del carguero.

El responsable advirtió que esas personas, quienes se han llevado en bolsas los tesoros que han hallado, o los han arrastrado hasta sus casas, podrían ser detenidas, «como último recurso».

Las autoridades llamaron nuevamente a las personas que han recogido cosas en la playa a hacer un inventario de lo recogido y entregarlo a la policía, en los próximos 28 días, como estipula la ley.

Pero para la gente de esta rugosa costa inglesa apropiarse de lo que el mar deja en las playas no es nada fuera de lo común: ocurre cada vez que hay un naufragio, por lo que al parecer nadie considera que su acción constituye un robo.

Para ellos la playa se transformó durante unos días en una especie de caverna de Alí Babá, donde pudieron recoger desde juegos de té a ositos de felpa, así como zapatillas de deporte, pelotas de tenis y gafas de sol.

Mientras tanto el martes empezaron las operaciones para extraer las 3.500 toneladas de fuel del depósito del carguero británico de 62.000 toneladas, que sufrió serios problemas mientras navegaba el jueves en el canal de La Mancha.

Manchas de carburante rodean al carguero británico, del que también se desprendieron dos contenedores con sustancias peligrosas.

Según Middleton, las operaciones para limpiar la zona contaminada por los restos del naufragio tomarán «probablemente un año».

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