"Jornada de la rabia" por la muerte de palestinos
Jerusalén, ANSA
Varias facciones políticas palestinas convocaron a la jornada que, a su vez, sumó luto al drama del conflicto entre israelíes y palestinos.
Tres palestinos murieron en Cisjordania, dos de ellos en las afueras de Nablus, Cisjordania, en un tiroteo con los militares israelíes, mientras que el tercero perdió la vida en otro tiroteo en Tulkarem.
En Gaza, en un nuevo ataque lanzado por los colonos judíos de Netzarim murieron un joven manifestante y un policía palestino.
La revuelta afectó ayer sobre todo el sector árabe de Jerusalén.
Allí, en la Explanada de las Mezquitas, al término de la oración islámica, grupos de fieles musulmanes lanzaron piedras contra el Muro de los Lamentos, el lugar más sagrado del judaísmo y, poco después, contra la policía, que había intentado mantenerse alejada de los manifestantes.
De nada sirvieron los esfuerzos conjuntos de los servicios de seguridad israelí y palestino para prevenir nuevos incidentes.
Precisamente hoy el premier israelí Ehud Barak había otorgado, por primera vez, la administración de la seguridad de la Explanada, tercer lugar santo para el Islam, de forma provisional a los palestinos.
La medida se tomó por el temor de que hubieran más víctimas árabes en eventuales enfrentamientos, sobre todo después de que la oración del viernes pasado se convirtió en un baño se sangre que dejó tras de sí a siete muertos y a decenas de heridos.
Y, después que la policía desalojara una comisaría cercana al lugar, el lanzamiento de botellas incendiarias y de piedras por parte de manifestantes palestinos obligó a la policía israelí a irrumpir de nuevo en la Explanada, según indicó un vocero del distrito policial.
Los agentes dispersaron a centenares de manifestantes que se encontraban en el lugar.
Además quitaron una bandera palestina que había sido izada en el tejado de una comisaría de policía israelí del lugar y también una bandera del movimiento islámico Hamas, en el interior de la mezquita de Al Aqsa.
Según fuentes palestinas, durante el desalojo de los manifestantes los agentes arrestaron a decenas de personas.
Fuentes árabes locales refirieron luego que en Jerusalén los agentes mataron a dos palestinos, entre los cuales un niño de 13 años, mientras que los heridos fueron unos cincuenta.
Todos los países árabes siguen con aprensión los acontecimientos que tienen lugar estos días en los territorios palestinos.
El presidente egipcio Hosni Mubarak anunció hoy que el 21 y 22 de octubre tendrá lugar en El Cairo una cumbre árabe extraordinaria de apoyo a la causa palestina.
Pero una verdadera oleada de solidaridad con los palestinos, y de rabia para con los israelíes se tuvo también de la gente común, que en muchas ciudades árabes, saliendo de las mezquitas, organizó manifestaciones, en algunos casos violentas.
Sobre todo en Jordania, donde más de la mitad de los 5 millones de habitantes es de orígen palestino. En Ammán, más de 500 jóvenes armados de piedras fueron detenidos con gases lacrimógenos y medios blindados mientras intentaban alcanzar la embajada norteamericana.
A su vez, los guías de la oración del viernes lanzaron en El Cairo llamados a la «jihad», la guerra santa para defender los lugares santos islámicos de Jerusalén, sobre todo la Explanada de las Mezquitas.
Ya en julio pasado en Camp David (Estados Unidos), Barak y el presidente palestino Yaser Arafat había discutido largo y tendido sin llegar a ningún acuerdo sobre la soberanía de la Explanada de las Mezquitas.
Se trata del tercer lugar santo del Islam, para el cual es Haram al-Sharif (noble santuario), pero que también es venerada por los judíos, porque ahí surgía el Templo de Salomón.
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