El complejo de "Pinocho" de Al Gore
Nueva York, ANSA
El «complejo de Pinocho» de Al Gore hace discutir a los psicólogos en Estados Unidos que, a un mes de las elecciones a la Casa Blanca, se interrogan sobre las razones que llevan al candidato demócrata a embellecer sin necesidad los hechos llegando al límite de la mentira.
Desde hace años, Gore se ríe por sus excesos como cuando dijo que había inspirado, con su mujer Tipper, la lacrimógena novela «Love story», que había inventado Internet o descubierto el desastre ecológico de Love Canal, en el estado de Nueva York.
En otros casos, las mentiras se refieren a hechos sin importancia y fácilmente controlables como cuando inventó que su madre Pauline lo dormía cantándole una balada sindical que, en la época en que él era un niño, no había sido aún escrita.
En cuanto a los motivos por los que miente y ofrece a sus adversarios la fácil oportunidad de rotularlo como un Pinocho, un Forrest Gamp o un Zelig, el jueves el diario conservador de Nueva York, New York Post disparó con un título que decía «Mentiroso, mentiroso», de inmediato recogido como leit-motiv por los ayudantes de campo de su rival republicano, George Bush.
Demócratas y republicanos están de acuerdo sobre una cosa, que las fanfarronadas de Gore son demasiado frecuentes para ser consideradas ocasionales pasos en falso de un político inclinado a embellecer los hechos.
Las palabras de Gore son de todas formas completamente inocuas: a diferencia de las mentiras de Bill Clinton, obligado a alterar la verdad durante el «sexgate», el Complejo de Pinocho de su vice parece la mayoría de las veces tener como blanco a él mismo.
Pero los colaboradores de Gore están preocupados porque «la prensa tomó el hecho creando un estereotipo que podría afectar la credibilidad de alguien que quiere ser presidente», comentó Robert Scmul, profesor de estudios norteamericanos en la universidad de Notre Dame.
Según los psicólogos, el caso Gore tiene un nombre: el vicepresidente podría sufrir una forma leve del «síndrome de falsa memoria», el mismo que «hace creer a algunos que fueron secuestrados por extraterrestres», dijo Chris Wetzel del Rhodes College de Memphis.
Entretanto, los que conocen bien a Gore atribuyeron a una infancia bajo la luz permanente de los reflectores esa tendencia.
El padre y la madre del candidato demócrata lo criaron con el objetivo de que fuera presidente y él «creció en una familia de políticos donde embellecer los hechos era un modo de vivir», dijo al New York Times un amigo evocando una infancia «destinada a figurar tarde o temprano en un comunicado de prensa».
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