La ortodoxia peronista abre el paraguas

Pegan afiches reclamando "no jodan con Perón"

Ayer en avenidas y calles céntricas fueron pegados afiches con la rúbrica de «La Fraternidad», el sindicato de los maquinistas ferroviarios, con el reclamo «no jodan con Perón» (por Juan Domingo Perón, claro).

Por mucho tiempo La Fraternidad, sindicato fundado en 1857, estuvo cerca de los socialistas pero actualmente está adherido a las «62 Organizaciones» peronistas, el brazo gremial del Movimiento Justicialista y está al lado de «los Gordos», el sector sindical que comulga poco con Néstor Kirchner. Los afiches, los hubo de distinto color y formato, llevan además los sellos de las «62» y de la CGT, lo que supone que se buscó un gremio con historia para enviar el mensaje.

Días atrás, el titular de las «62», el representante de los peones rurales, José Venegas, había advertido que lo que se busca con los juicios que llevaron a los jueces a pedir la extradición de Isabelita, como la llaman, es desprestigiar al peronismo. El presidente Néstor Kirchner le había dicho hace dos semanas a Julio Blank, columnista de «Clarín» que él estaba contento con la investigación de la verdad histórica y que no haría nada para frenar estos expedientes.

Hay furia en otros sectores, como en el radicalismo, porque sostienen que lo de los jueces contra Isabel es una maniobra para fortalecerlo a Kirchner y que se busca comprometerlos en políticas de impunidad, habida cuenta de que cuando Raúl Alfonsín impulsó la investigación sobre el terrorismo de Estado, lo limitó a los tiempos en que las FFAA tomaron el poder y aplicaron el terror.

Alfonsín promovió el histórico juicio contra los comandantes de la dictadura. El fallo del tribunal oral dictaminó para casi todos los juzgados la prisión perpetua. Más tarde, Carlos Menem los indultó pero la prédica de las organizaciones de derechos humanos y el trabajo de sus letrados abrieron rendijas para que pudieran volver a ser juzgados. Hoy los indultos aguardan una resolución del Tribunal de Casación. Y la erogación de leyes de impunidad permiten que avancen juicios contra centenares de violadores de derechos humanos.

Si bajo Alfonsín no se investigó a la Triple A fue en gran parte por presión del liderazgo del peronismo. Los abogados de origen radical sostienen, además, que Isabel no puede ser juzgada por decretos de su administración que autorizaron la participación militar en la represión de los guerrilleros de esos días porque los delitos han prescrito.

Lo real es que la caja abierta pone en estado de alerta al peronismo ortodoxo. Además, se hace sentir ya que llegan, más temprano que tarde, los tiempos de definir las listas de candidatos por el oficialismo. Este año, amén de las presidenciales, hay elecciones para casi todos los cargos. Las «62» avisaron que quiere que se incluyan nombres de su tropa, un reclamo que por ahora no parece que será escuchado por el kirchnerismo.

Isabel, que vive en Madrid, enfrenta dos causas judiciales. Una que lleva adelante el juez federal mendocino Raúl Acosta, que ordenó su detención por un caso de desaparición en febrero de 1976 y afronta además otro pedido de captura ordenado por el juez Norberto Oyarbide por los crímenes cometidos por la Triple A. Hay pedidos de extradición en marcha. *

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