El presidente de Ecuador pidió una tregua al Congreso ante férrea oposición

Correa anunció cambios en la consulta por la Constituyente

El mandatario de izquierda anticipó los cambios ante el descontento de los indígenas y otros grupos ciudadanos, que reclamaban igualdad de participación frente a los partidos políticos. Con dicha modificación, los partidos deberán entregar firmas de respaldo equivalentes al 1% del padrón electoral -de 9,6 millones-, requisito que sólo debían cumplir los movimientos ciudadanos, según quedó consignado en el reglamento original que convocó la consulta para el 18 de marzo.

«Fue un error», admitió el mandatario al anunciar el cambio, que será añadido al decreto de consulta popular sobre cuya legalidad se pronunciará el Tribunal Supremo Electoral (TSE) a más tardar el martes.

El gobierno de Ecuador pidió una tregua al Congreso para sentar su política socialista ante los obstáculos que le han interpuesto las fuerzas opositoras en los primeros días de gestión, señaló el ministro del Interior, Gustavo Larrea, en una entrevista divulgada ayer.

«Hemos empezado un gobierno con tropiezos provocados por la oposición», se quejó Larrea, y agregó que el Congreso rompió con la tradición de concederle al Ejecutivo «un tiempo para que pueda desarrollar la propuesta».

Larrea aludió a la pugna de poderes que desató la convocatoria de Correa a la consulta popular sobre una Asamblea Constituyente sin el aval del Legislativo. El pasado lunes, horas después de asumir el poder, Correa envió su propuesta de Asamblea al Tribunal Supremo Electoral (TSE) con copia al Congreso, encendiendo los ánimos de la oposición, que lo acusó de violar la Carta Política para instalar un modelo autoritario al estilo Hugo Chávez.

El ex mandatario Lucio Gutiérrez, jefe de la segunda fuerza parlamentaria del país, acusó a Correa de «ser una nueva versión insolente de la oligarquía internacional» que encabeza el mandatario venezolano.

Gutiérrez, quien integra una mayoría favorable a la Asamblea, arremetió contra el nuevo presidente luego que éste despreciara su respaldo en un acto público en el que estuvo junto a Chávez y en el que lo llamó «traidor y víbora».

El enfrentamiento entre poderes se atizó luego de que el Congreso nombró a Gustavo Cucalón como fiscal general, ignorando una advertencia del nuevo presidente de que consideraba irregular el nombramiento. «Lo del fiscal es absolutamente ilegal. No lo vamos a reconocer. Escúchenme señores del Congreso: no permitiremos esta inconstitucionalidad, esta sinvergüencería», declaró Correa el pasado viernes.

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