Una mujer, un hispano y un afrodescendiente podrían llegar a la Casa Blanca

Más candidatos demócratas para las elecciones de 2008

Un día después de que la senadora Hillary Clinton, de 59 años, anunciara su precandidatura, ayer el gobernador de Nuevo México, Bill Richardson, de la misma edad, engrosó la lista de contendientes.

«Concurriré como un estadounidense orgulloso de ser hispano», dijo el político, hijo de un estadounidense y una mexicana, en una entrevista con ABC.

Richardson, ex embajador ante las Naciones Unidas y ex ministro de Energía, sería, de conseguirlo, el primer hispano en ganar la presidencial.

Richardson, sin embargo, no logró anticiparse a Clinton en la carrera por la candidatura del Partido Demócrata, que se anuncia como la más cerrada en la historia de ese partido y del país.

Clinton, ex primera dama, y reconocida por su capacidad para negociar con políticos de los dos partidos, ofrece ser la primera presidenta de la megapotencia, aunque ambos tendrán que enfrentarse al carismático Barack Obama, quien compite para ser el primer afroestadounidense en llegar a la Casa Blanca. «Estoy en la carrera. Y estoy para ganar», sentenció en su anuncio Hillary Clinton, difundido el sábado por escrito y en un video. En las filas opositoras, el Partido Republicano, el gran perdedor en las legislativas de noviembre pasado, el senador conservador Sam Brownback también entró en la contienda durante el fin de semana, prometiendo luchar contra el aborto y el matrimonio entre miembros del mismo sexo.

La ráfaga de anuncios tiene lugar 12 meses antes de que los partidos decidan en elecciones internas quién será su abanderado.

Entre los demócratas, Clinton, que puso fin con su anuncio a las especulaciones que durante años se suscitaron en torno a sus ambiciones políticas, se perfila como la favorita. «Es la primera mujer en nuestra historia que será tomada en serio por todos», dijo la analista política de la Universidad Rutgers, Ruth Mandel. Pero a pesar de aparecer a la cabeza en los sondeos, también es vista como una figura polarizadora, que suscita sentimientos opuestos entre sus correligionarios y muchas críticas. En un sondeo del Washington Post-ABC News divulgado el sábado, Clinton superaba a Obama por 41% contra 17%, mientras que una encuesta de Gallup, hace una semana, ubicó a Clinton con 29% de la intención de voto de los demócratas, contra 18% para Obama y 13% para el ex senador John Edwards.

Pero la interrogante es si Clinton puede derrotar a cualquier político que elijan los republicanos para pelear por la Casa Blanca.

Un sondeo de CBS a inicios de enero mostró su mayor debilidad: 38% de los votantes totales, y un 78% de los republicanos, tiene una visión muy poco favorable de Clinton, lo que sugiere que en un país muy dividido entre los dos partidos la ex primera dama podría no tener la capacidad de atraer los votos republicanos e independientes necesarios para una victoria en 2008.

Su anuncio representa no sólo el inicio de la competencia por los votos, sino también por las donaciones, en el sistema de campaña estadounidense conducido por el dinero. The New York Times informó ayer que un gran donante, el filántropo multimillonario George Soros, favoreció con una contribución a Obama, apenas horas después del anuncio del senador de Illinois.

«Soros cree que el senador Obama trae una nueva energía al sistema político y tiene el potencial de ser un líder transformador», contó un portavoz de Soros al diario.

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