OPINION INTERNACIONAL

Sectarismo explosivo

¿Llegarán a un acuerdo las dos facciones palestinas o habrá guerra civil? Este tema, que preocupa a los palestinos, a los árabes y al mundo entero, no es una mera cuestión especulativa. Desde que el presidente palestino Mahmud Abbas hizo un llamado a realizar elecciones anticipadas el mes pasado, al menos 30 palestinos perdieron la vida en choques entre ambos grupos. Según lo informa Khaled Amayreh en el semanario semi-oficial «Al Ahram Weekly» de «El Cairo»: «El enfrentamiento entre las dos partes alcanzó un nuevo nivel de gravedad el 7 de enero, cuando decenas de miles de partidarios de Fatah , incluyendo personal policial y de seguridad realizaron una manifestación en el estado Al Yamuk del centro de Gaza. El orador principal fue Mohamed Dahlan, el controvertido líder de Fatah y miembro del Parlamento acusado por Hamas de tratar de expulsar a su organización del gobierno por la fuerza.

«En el acto, Dahlan lanzó un duro ataque contra Hamas llamando al movimiento «una banda de asesinos, agentes de Irán». Prometió dar a Hamas «una lección» y dijo que haría que el movimiento islámico «pague el doble» por cada provocación.

La respuesta de Hamas fue rápida: Dahlan y sus secuaces, dijo un vocero del grupo, «son agentes de la CIA que están tratando de hundir al pueblo palestino en el caos y la guerra civil al servicio de los Estados Unidos e Israel».

El intercambio de insultos continuó la semana siguiente, cuando miles de partidarios de Hamas salieron a las calles después de las oraciones del viernes y entre otros vocearon (según lo registra Nidal al Mugrabi de la agencia Reuters) los siguientes estribillos: «Dahlan es un traidor», «Nuestro ideal es el profeta Mahoma y no Olmert y Bush», «Escucha, Dahlan nuestra elección es la Jihad, no la traición».

Como si faltaran temas de confrontación, la ejecución de Saddam Hussein en Irak constituyó un nuevo factor irritativo en las relaciones entre ambas organizaciones palestinas. Escribe el analista político palestino Akram Baker en el «Daily Star» de Beirut: «En los territorios ocupados donde tiene lugar un juego letal del gato y el ratón entre Fatah y el gobierno de Hamas, la ejecución de Saddam en el día más sagrado del calendario musulmán constituyó un shock. Al producirse poco después del retorno del primer ministro palestino Ismael Haniyeh de Irán, donde se le brindó una recepción triunfal y donde recibió varias bolsas llenas de dinero, muchos palestinos y especialmente en Al Fatah, consideraron a Hamas un peón del presidente iraní Mahmud Ahmadinejad y por extensión del Islam chiita.

«Repentinamente, en actos de conmemoración del 42 aniversario de Fatah, las multitudes comenzaron a gritar despectivamente «chiitas, chiitas» cada vez que se mencionó a Hamas. Si bien el presidente de la Autoridad Palestina, Mahmud Abbas, criticó a los que gritaban, sus exhortaciones fueron desoídas».

No es de extrañar que el conflicto entre sunnitas y chiitas que ha alcanzado una saña terrible en Irak, haya tenido una repercusión tan amenazadora entre los palestinos. Después de todo, el Irán persa y no árabe, no sólo pretende erigirse en la gran potencia del Medio Oriente a costa de los árabes, sino que de paso pretende secuestrar en beneficio propio el conflicto palestino-israelí.

Por supuesto, este no es el principal motivo de enfrentamiento sectario entre Hamas y Al Fatah. En un memorando interno, el editor para el Medio Oriente de la BBC de Londres, Jeremy Bowen, explicó la fragmentación de la sociedad palestina por «la muerte de la esperanza, provocada por un coctel de actividades militares de Israel, expropiación de tierras y establecimiento de colonias, así como las sanciones económicas impuestas al gobierno de Hamas que está destruyendo las instituciones palestinas que de todos modos son precarias y frágiles».

El columnista del «Times» de Londres, Daniel Finkelstein, rechaza el planteo del jerarca de la BBC, a su juicio, prejuicioso y propone varias explicaciones alternativas: no son las medidas de seguridad israelíes las que generaron la crisis, sino que éstas fueron respuesta a las agresiones de Fatah y particularmente de Hamas. Sin la violencia palestina no habría respuestas represivas. Hay una lucha de poder y de carácter ideológico entre Hamas y Fatah. Fatah sostiene que sus rivales trataron de complotar para asesinar a Mahmud Abbas porque éste apoya el llamado Documento de los Presos, que indirectamente podría indicar un reconocimiento de Israel.

Por último, Finkelstein cita un artículo de Christopher Caldwell en el «Financial Times» en el cual el articulista sostiene que hay 67 países en el mundo donde los jóvenes entre 15 y 29 años constituyen más del 30% de la población. En 60 de ellos hay alguna guerra civil o matanza masiva. Y la población de Gaza es abrumadoramente joven.

Pero existe también una dimensión histórica del conflicto, que es señalada por el politólogo israelí Shlomo Avineri en «The Jerusalem Post»(9.1.07). Avineri recuerda el fracaso de la rebelión árabe en 1939 durante el mandato británico en Palestina y señala que «después de tres años de ataques contra los británicos y de terrorismo contra la población judía, los dos principales grupos armados palestinos, principalmente identificados con los radicales pro-Husseini y los más moderados pro-Nashabibi se abocaron a una orgía de asesinatos mutuos en la que murieron miles de palestinos. Muchos más palestinos fueron muertos por sus hermanos que por los británicos o los judíos». *

Te recomendamos

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje