Correa asumió como nuevo presidente de Ecuador
Correa, un economista de 43 años, asumió para el período 2007-2011 y delineó un gobierno que según él revolucionará al quinto productor sudamericano de petróleo y primer exportador mundial de banano, tras una década de inestabilidad política.
«La revolución ciudadana recién se ha iniciado y nadie la podrá parar», exclamó ante el Congreso y un centenar de delegaciones extranjeras, incluidos nueve mandatarios de Latinoamérica, además de los de Irán y Saharaui (noroeste de Africa).
En su primer acto de gobierno el jefe de Estado, acompañado de sus homólogos de Venezuela, Hugo Chávez, y de Bolivia, Evo Morales, firmó el decreto por el cual convocó para el 18 de marzo la consulta sobre una Constituyente de «plenos poderes», prometiendo derrotar a la «partidocracia» y lograr la mayoría.
La convocatoria será remitida al Congreso «para su conocimiento», pero no para que la autorice, lo que fue considerado ilegal de antemano por la oposición, que asegura que la consulta debe ser avalada por el Legislativo.
«Dijimos que iba a ser el segundo decreto y aquí está. Jamás hemos estado jugando, y ¡cuidado!, no hagan caso a los agoreros del desastre, no hemos cedido un milímetro, estamos ordenando al Tribunal Supremo Electoral (TSE) la consulta y enviando al conocimiento del Congreso para evitar más confrontaciones», señaló Correa.
Asimismo, posesionó a su gabinete integrado por siete mujeres, entre ellas la primera ministra de Defensa de la historia ecuatoriana, y dispuso, también por decreto, una reducción del 50% de su salario y el de los altos funcionarios.
Luciendo una camisa de cuello alto sin corbata, el presidente anticipó los ejes que articularán su gobierno y que involucran la renegociación de la deuda externa y un nuevo modelo económico socialista, al tenor de los cambios que impulsan Chávez y Morales.
«Iremos a una renegociación soberana y firme de la deuda externa ecuatoriana y, sobre todo, de las inadmisibles condiciones que nos impusieron en el canje del año 2000″, afirmó.
La deuda externa pública de Ecuador alcanzó en noviembre los 10.328,3 millones de dólares, equivalentes a 25,3% del Producto Interno Bruto (PIB), según el Banco Central.
Correa sostuvo que el canje del año 2000, cuando Ecuador debió reestructurar su pasivo tras dolarizar la economía, fue un acto de «corrupción» porque «explícitamente buscó mejorar el precio de los bonos en beneficio de los acreedores, mientras que el país estaba destruido».
Sin embargo, anotó que el problema de la deuda sólo se superará cuando se reforme la arquitectura financiera internacional, para lo cual propuso a los países de la región crear un «tribunal de arbitraje» que determine cuánto del pasivo es «ilegítimo». Correa también planteó que promoverá un modelo económico en el marco del «socialismo del siglo XXI que impera en América Latina», y en tal sentido proclamó el fin del neoliberalismo.
El mandatario enfatizó que la consulta popular será enviada al TSE sin el aval del Congreso, que sólo «será informado como una deferencia», y negó haber pactado en secreto con el destituido ex presidente Lucio Gutiérrez, quien abandonó el oficialismo para respaldar la Asamblea y al que llamó «traidor».
Correa propuso además a sus colegas sudamericanos, que Quito sea la sede de la secretaría permanente de la Comunidad Sudamericana de Naciones (CSN) y que las reservas en divisas de los países de la región sean administradas por un Banco del Sur. *
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