Bajo Perón funcionó la Sección Especial de Lucha contra el Comunismo

Ajustes con el pasado peronista

Salen a luz la Triple A y la aplicación de los decretos que convocaban a «aniquilar» a la subversión, la norma «legal» que hasta ahora defienden, como justificación de los crímenes de lesa humanidad, los violadores a los derechos humanos en tiempos en que llegan los juicios contra los jerarcas de fuste, proceso no lineal y sencillo, que encuentra resistencias en la burocracia judicial.

Lo que ocurre con la ex presidenta lleva a la condena de una de las facetas de Juan Perón. La investigación judicial acaso confirme que fue el caudillo que cambió positivamente parte de Argentina, quien alentó la represión ilegal con aquello de que debía aplicarse un Somatén que en el medioevo de Cataluña era un cuerpo armado irregular, una complicidad grupal que se encargaba de ejecutar a sus enemigos. Es lo que fue la Triple A.

Rascando más atrás, se llega a la propia sociedad y a que casi todo el siglo XX estuvo signado por el control por la derecha ultra de resortes claves del estado. Bajo Perón funcionó la Sección Especial de Lucha contra el Comunismo, que aplicó a discreción la picana eléctrica. Véanse dos cargos del aparato del Estado, el control de las migraciones y de la seguridad. Siempre, hasta hace poco el primero de los casos, ha estado en manos de la Iglesia o de los fascistas. Perón puso al frente del estratégico Control de Estado a un fascista; no se le ocurrió, por caso, colocar en ese cargo a John William Cooke, el padre del peronismo de izquierda.

Néstor Kirchner dijo que no hará nada para evitar la extradición de Isabel, o para hacer diluir el proceso contra la Triple A. La pregunta pertinente es «¿La está alentando?». Va de suyo que si hay jueces que dan ese paso con dirección irremediable, es porque saben que hay paraguas político para avanzar. Ninguno de los dos magistrados, ni el de Mendoza que pide la extradición ni el porteño que avanza sobre la organización ilegal, están exentos de sospechas. No son Garzones criollos, ni jueces de la Mano Pulite y por ello la sospecha se expande. Y hasta se dicen disparates de que la extradición sirve para ocultarle a la gente que la inflación es mayor de lo que cantan los índices oficiales.

 

Para un nuevo movimiento hay que condenar la fase represiva del peronismo

Una lectura posible sobre estos acontecimientos es que realmente estamos en presencia del posperonismo y que si Kirchner quiere efectivamente encabeza ­desde el poder, si es reelecto; desde el «llano», si le da esa oportunidad electoral a su esposa, la senadora Cristina Fernández­ un nuevo movimiento político, necesita ajustar cuentas con el pasado del movimiento justicialista, donde la mugre se confunde con la gloria. Desde esta perspectiva y no la hipótesis de la distracción, puede entenderse la «alegría» del kirchnerismo duro, la preocupación del viejo peronismo que con sus más y sus menos se alinea igualmente con el presidente y el alerta de la oposición que desconfía de Kirchner en todo lo que haga o diga.

Llegan estas novedades, no inopinadas, claro, en tiempos de otras en el escenario latinoamericano que está haciendo brotar hechos en los últimos tiempos que no estaban en las previsiones del presidente. Las medidas adoptadas por Hugo Chávez no afectan las importantes relaciones bilaterales pero enfriarán la de los dos líderes. Kirchner tiene frente a Venezuela, y como están las cosas también respecto de Bolivia y Ecuador (Uruguay entra en otra onda), un desafío. Ese espacio, más Nicaragua, se aleja de la perspectiva del nacionalismo popular a secas, o el centroizquierda donde Kirchner se sentía más cómodo y podía aspirar a cierto liderazgo, incluso en puja con Lula. El peso del país continente que representa siempre fue y será, sobre todo después de su aplastante reelección, la voz de Sudamérica con mayor relieve.

En el Palacio San Martín se especula con roces futuros entre el venezolano y el brasileño por quién influencia más sobre el espacio económico y político que se está delineando, y que por comodidad puede definírselo como nacionalista de izquierda (con distintas tonalidades). En el proceso de integración ­con altos y bajos por bastante tiempo­ hay espacios para proyectos no liberales, sean capitalistas o que se autoproclamen socialistas, lo que no es lo mismo que serlo efectivamente.

De todas maneras, Chávez es para Kirchner, y en menor medida para Lula, un problema. Lo obliga a diferenciarse explícitamente, por presión de la derecha en el orden interno y la norteamericana. La suspensión de su viaje a Ecuador a la asunción de Correa por la presencia del presidente de Irán, Mahmud Ahmadinejad, un aliado molesto de Chávez, recorta algunos de los planes del argentino con el ecuatoriano.

 

Fracasó el bloqueo pero es necesaria la ley

Esta semana todos se encontrarán en la Cumbre de Mercosur en Río de Janeiro, donde la estrella será Evo Morales, muy necesitado de solidaridad, quien oficializará su pedido de ingreso al nucleamiento. Se supone que se podrá conocer entonces un trabajo del vice canciller Samuel Pinheiro Guimarães para destrabar las trabas burocráticas, y del Banco Nacional de Desarrollo que deberá en 2007 financiar varias obras en Uruguay. No es igual al Fondo de Convergencia Estructural del Mercosur (Focem) ­ese que busca reducir las asimetrías entre las economías más pequeñas y más grandes del Mercosur­. También se discutirá la idea para dejar de usar el dólar en las transacciones comerciales entre Brasil y Argentina, lo que se considera un primer paso para que luego se incorporen a este proyecto los demás países del Mercosur, al que por ahora Paraguay se opone..

¿Será Río de Janeiro un escenario para que Tabaré y Kirchner reanuden el diálogo ­que no es lo mismo que iniciar una nueva negociación, pero sí acaso una de sus condiciones previas­? En la Cancillería lamentan que Tabaré haya decidido estar sólo unas horas en la cumbre, pero eso puede cambiar. Kirchner puede ahora exhibir que cuando se lo propone puede acotar al asambleísmo que ha venido condicionando desde Gualeguaychú la política externa del país. Las medidas adoptadas para conjurar el plan de bloquear la Terminal de Buquebus el pasado viernes o perturbar el servicio fluvial, única vía de comunicación bilateral, no sólo equilibran el derecho a la protesta con el del tránsito de las personas, sino que pueden marcar un punto de inflexión de la política oficial frente a los cortes.

Fracasó incomunicar por tierra y por agua a Uruguay, ya que tampoco Concordia, los pagos del gobernador de Entre Ríos, quedó bloqueada. Que lo hayan logrado militantes peronistas que respaldan a Jorge Busti no es el camino. No actuó el Estado como en Puerto Madero. Otro modo es peligroso y tan inconstitucional como bloquear pasos internacionales. *

Te recomendamos

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje