Tras salir a la luz su pasado comunista, Stanislaw Wielgus presentó su renuncia

Dimitió el arzobispo de Varsovia

El comunicado que anuncia la dimisión del prelado y su aceptación por parte del sumo pontífice fue hecho público al mismo tiempo en Varsovia y en El Vaticano.

Esa nota precisaba que el papa Benedicto XVI ha confiado la administración de la archidiócesis al titular saliente, el cardenal Jozef Glemp, «hasta la toma de nuevas decisiones respecto a la archidiócesis», declaró el nuncio del Papa en Varsovia, monseñor Jozef Kowalczyk.

Según el texto, el Papa aceptó la dimisión de Wielgus en virtud del párrafo 3 del artículo 401 del derecho canónico, que «invita a presentar su dimisión de oficio» al «obispo diocesano que, en razón de una enfermedad u otra causa grave, se vea imposibilitado para el cumplimiento de su función».

Los expertos en temas eclesiásticos polacos interpretaron unánimemente la explicación como una presión por parte del Vaticano para lograr la dimisión de Wielgus.

El portavoz del Vaticano, Federico Lombardi, denunció poco después «una venganza» contra la Iglesia polaca por parte de sus antiguos «perseguidores».

«La actual ola de ataques a la Iglesia católica en Polonia, a tantos años de distancia del final del régimen comunista (…) tiene el aspecto de una extraña alianza entre los perseguidores del pasado y otros de sus adversarios» más que de una «sincera búsqueda de transparencia y verdad», apuntó Lombardi en una declaración escrita.

La toma de posesión canónica de Wielgus, prevista para el día de ayer en la catedral de Varsovia, se transformó en cambio en una «misa de gratitud» oficiada por el cardenal Glemp, que salió en su defensa.

«Sobre monseñor Wielgus se hizo un juicio basado en pedazos de papel, en copias de copias», declaró el cardenal en su homilía.

Por su parte, decenas de católicos polacos que asistían a la misa protestaron de forma enérgica.

Gritos de «¡No, no!» y «¡Qué vergüenza!» resonaron en el interior de la catedral después del anuncio de la renuncia del arzobispo.

«¡Quédese con nosotros!», clamaron decenas de practicantes, obligando a interrumpir momentáneamente el servicio religioso.

Wielgus, presente en ese momento, reaccionó visiblemente emocionado.

El prelado, de 67 años, asumió sus funciones el viernes, sucediendo al cardenal Glemp, quien se jubiló con 77 años, aunque conserva su título de primado de Polonia.

Una comisión especial del episcopado polaco estableció que el nuevo arzobispo colaboró efectivamente con la antigua policía comunista, como habían revelado poco antes medios de comunicación polacos.

«Existen numerosos documentos importantes que confirman el hecho de que el padre Stanislaw Wielgus se había declarado dispuesto a colaborar, de manera consciente y secreta, con los órganos de seguridad comunistas, y que había comenzado esa colaboración», reconoció la Iglesia Católica polaca.

Ante la polémica y pese a que inicialmente rehusó las acusaciones, el propio prelado reconoció su «error» en un mensaje a los fieles publicado el viernes por la noche. *

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