Somalia: un conflicto permanente
Las fuerzas gubernamentales somalíes y etíopes, en pos de lograr el control de Somalia, lograron ayer «vencer totalmente a los últimos islamistas presentes en la zona fronteriza (de Ras Kamboni). Los islamistas ya no controlan nada», dijo en Kismayo (sur) el coronel somalí Abdulrasq Afgebub. Según el comandante, «las fuerzas gubernamentales (de Somalia) se han hecho con el control de todo el país» y los islamistas se han refugiado en un denso bosque cerca de Ras Kamboni, informó AFP.
Prácticamente desde su independencia, en 1960, Somalia se encuentra en una condición humanitaria y sanitaria catastrófica, aunque como colonia la situación no era mucho mejor. Las continuas luchas entre clanes, las guerras civiles y los gobiernos dictatoriales han marcado a una población que, en general, es ajena a las marchas y contramarchas políticas.
En 1969 un general llamado Mohamed Siad Barer dio un golpe de Estado y se instaló en el poder hasta 1991. En 1977 Siad emprendió una guerra contra Etiopía para hacerse del territorio de Ogaden, habitado mayoritariamente por somalíes. Aunque en un principio logró hacerse de la mayor parte del territorio, una oportuna intervención de la Unión Soviética en favor de Etiopía venció al ejército somalí en 1978.
Ahora, en 2007, son los estadounidenses los que intervienen en el país africano. Estados Unidos se sumó a las operaciones contra los islamitas somalíes y prometió una ayuda de 16 millones de dólares que es ansiosamente esperada por el gobierno de Somalia.
Entre los combatientes islámicos hay miembros de Al Qaeda presuntamente implicados en los ataques a las embajadas de Estados Unidos en Kenia y Tanzania. El número dos de esta red terrorista, Ayman al-Zawahiri, instó a los islamistas somalíes a inspirarse en la guerrilla de Irak y Afganistán para luchar contra las fuerzas etíopes y restituir así en el mando a la Unión de Tribunales Islámicos (UTI).
En cuanto al ejército de Etiopía, se prevé que los quince mil soldados se retirarán cuando se concrete la intervención de una fuerza de paz de la Unión Africana (UA). Mientras tanto, gran cantidad de civiles huyen de la zona ante los continuos conflictos; el gobierno de Kenia decidió cerrar sus fronteras con Somalia, de donde miles de refugiados tratan de escapar. La medida se tomó después de que el 1 de enero los militares somalíes y el ejército etíope derrotaran a los islamitas en Kismayo (una localidad del sur del país a 180 kilómetros de la frontera keniata), informó AFP.
En tanto, la población se encuentra sumida en el caos. El doctor Osman Dufle, ex secretario de Estado de Salud del gobierno de transición somalí (GTS) y actual vicepresidente del comité nacional de las urgencias sanitarias, declaró: «En Somalia, las infraestructuras sanitarias han sido casi totalmente destruidas tras una guerra civil interminable». En todo el país hay sólo 240 médicos, 400 enfermeras, 80 comadronas, 100 técnicos y más de 800 parteras tradicionales para una población de unos diez millones de habitantes. La tuberculosis hace estragos: 21 mil personas desarrollan esta enfermedad por año, el 80 por ciento son hombres y mujeres de entre 15 y 44 años. La mortalidad infantil es muy alta, 133 de cada mil recién nacidos muere y 225 por mil fallece antes de los cinco años. La malaria, el cólera y las diarreas son enfermedades endémicas y se estima que la cifra de infectados por el VIH (0,9%) que se maneja está muy por debajo de la realidad. *
Compartí tu opinión con toda la comunidad