Néstor Kirchner desorienta
Dicen que es por cábala que en ese mes definieron, en 2005, la candidatura de Cristina a senadora nacional por la provincia de Buenos Aires, que ganó con mucha holgura sobre su rival Hilda González «Chiche» Duhalde y ante el resto de opositores, sobre todo el centro-derecha Ricardo López Murphy, el aliado del empresario Mauricio Macri.
Estirar a julio la definición de la candidatura presidencial que se disputa el cuarto domingo de octubre del año que se viene encima es un juego o divertimento del oficialismo frente a sus rivales de la oposición, sobre todo la de centro-derecha que esperan conocer si la mujer o el hombre del Frente para la Victoria será el pretendiente. Se supone que Néstor Kirchner tiene ventajas numéricas sobre la senadora nacional. Esa luz entre uno y otro pretendiente hace soñar a Macri con la posibilidad de una segunda vuelta. El ha descartado una alianza con el ex ministro de Economía Roberto Lavagna, quien a la vez no ha definido si será o no de la partida. La definirá en marzo, acaso.
Al no saber el género de su rival, Macri duda entre ir como candidato presidencial o intentar, una vez más, ganar el distrito porteño, una zona clave se entiende, pero donde el kirchnerismo tiene serios problemas para instalar a un pretendiente con suficiente arrastre como ganarle al titular de Boca Juniors. Pero Macri parece tener un techo electoral: perdería en el balotaje.
El actual jefe del gobierno local, Jorge Telerman, marcharía, según sondeos, al frente de todos sus rivales. Pero al kirchnerismo local no es digerible. Aníbal Ibarra, el ex jefe de la comuna desplazado por un discutible juicio político actualmente en revisión judicial que, de serle favorable, puede restituirlo en su cargo, sostiene que Telerman ha pactado con Macri. Es que dos figuras del Pro, la coalición de centro-derecha del empresario con López Murphy tiene dos carteras clave en la comuna. Pero sobre todo, Telerman es detestado por el jefe de gabinete, Alberto Fernández, quien es el jefe del justicialismo local y es quien ha lanzado al ruedo para el cargo de jefe de gobierno al ministro de Educación, Daniel Filmus.
Filmus acaba de hacer aprobar la nueva Ley de Educación que se la considera avanzada y que fue elaborada con el sindicato nacional de los docentes. Pero por ahora no mueve el amperímetro y Telerman enhebra acuerdos con el socialismo (o parte de él), sectores radicales, independientes y referentes sociales. Cada paso del actual jefe de gobierno es visto como un desafío a Fernández. Además Telerman puede fijar la fecha de los comicios porteños desligado de los nacionales, una herramienta clave. Se supone que con los números en la mano, en su momento Kirchner y su esposa definirán con sentido pragmático.
Y además, en el distrito porteño hay otros intentos por centro-izquierda que hacen más confuso el futuro para el kirchnerismo. Hay algo que es más tangible: si Macri no va por el trofeo mayor de la Reina del Plata, la centro-derecha no tiene un nombre con lustre. Al menos que sea López Murphy, pero tampoco es tan atractivo como el titular del club popular que se lamenta haber perdido el campeonato de fútbol de primera. *
Compartí tu opinión con toda la comunidad