ENTREVISTA: DR. EDUARDO KOHN, DIRECTOR PARA AMERICA LATINA DE LA B'NAI B'RITH INTERNACIONAL

"La guerra es uno de los peores fracasos del ser humano"

-El año 2006 fue difícil para Medio Oriente y también para Israel. Hubo guerra, violencia…

-Este fue un año muy duro para Israel y los judíos. Pero el adjetivo duro puede no ser suficiente por el hecho de hubo una guerra. La guerra en mi opinión es la peor culminación del fracaso de los hombres. El mundo fue hecho para la paz y esta guerra -la de Israel contra Hezbolá- y todas, significa que los hombres no han sido capaces de sentarse en una mesa y resolver los problemas en una forma racional y civilizada.

En el caso de esta guerra fue particular. No fue una guerra entre países. Fue una guerra donde un grupo terrorista como Hezbolá, que tiene secuestrado prácticamente a todo el Líbano, invade a Israel, secuestra y mata soldados, y genera lo que un Estado independiente y soberano tiene que hacer cuando lo agreden. Se tiene que defender.

Se tiene que defender incluso como lo dispone la carta de Naciones Unidas. Claro que luego viene la discusión hasta dónde debe llegar la defensa y contra ataque, y en eso las leyes de la guerra son muy esquivas. Toda guerra es muy cruel y cruenta, y esta no fue menor. En el caso de Israel fue muy dura para su población, nunca hubo un millón de desplazados, muchos de los cuales todavía no han vuelto a sus hogares. Además, 200 muertos, miles de heridos, terror y destrucción. Por supuesto que también hubo una cantidad de muertos en el Líbano. La mitad eran miembros de Hezbolá que usaban de escudos humanos a la población civil. En suma, una guerra dolorosa y cruenta que termina con una resolución de la ONU incumplida. Israel se retiró pero los soldados siguen secuestrados, Hezbolá no se desarmó y en este momento está tratando de derrocar al gobierno libanés.

Fue un año muy duro también porque pudimos saber fehacientemente lo que todos sabíamos por parte de la Justicia argentina. El atentado a la AMIA con casi 100 muertos civiles fue cometido por Irán y Hezbolá.

También fue un año muy duro porque el presidente de Irán prácticamente todos los días, salvo quizás el descanso sabático, dice que va a borrar a Israel del mapa, y como si fuera poco organiza una conferencia para negar el Holocausto, violando además una resolución expresa de la ONU que declaró el 27 de enero Día Internacional de Recordación del Holocausto, y que considera inaceptable e inadmisible que se niegue total o parcialmente el Holocausto del pueblo judío.

Fue un año muy duro. El año 2008 no aparenta ser menos duro por los desafíos que siguen representando estas amenazas.

 

-El enfrentamiento verbal entre Irán e Israel va creciendo…

-Nosotros creemos que las palabras son sin duda una herramienta muy fuerte, especialmente cuando salen de boca de quienes tienen el poder, no importa cual, pero tiene el poder, y eso puede ser el preludio de enormes tragedias. En el año 1924 cuando sale el libro Mi Lucha eran palabras, pero antes de diez años el nazismo estaba en el poder, vino el Holocausto y la Segunda Guerra Mundial con unos 50 millones de muertos. Todo esto salió de las palabras.

Por lo tanto, hoy minimizar las palabras que viene expresando hace más de un año el presidente de Irán, en cuanto a borrar a Israel del mapa no lo aceptamos. Nosotros no creemos que son sólo palabras, son amenazas. Amenazas de un Estado que integra la asamblea general de la ONU a otro estado que integra la organización. Creemos que hay una gran omisión por la parte de la asamblea que no toma medidas jurídicas contra un Estado que amenaza la existencia de otro. Creemos que hay una enorme omisión parte de la comunidad internacional en este tema.

 

-¿Cómo evalúa hoy la situación en los territorios palestinos. Cómo afecta el enfrentamiento entre Fatah y Hamas al maltrecho proceso de paz?

-La paz es posible. Si bien las relaciones de Israel con Egipto y Jordania no son idílicas -y nosotros que somos uruguayos lo vemos también en la región- hace más de 30 años que no se dispara un tiro con estos países. Hay relaciones diplomáticas, comercio y contactos formales.

La paz es posible también con los vecinos de la Autoridad Palestina y también se ha logrado demostrar en los últimos quince años de que es posible esa paz. La gente lo quiere y muchos gobernantes también. Hubo un período importante entre israelíes y palestinos con comercio, con diálogo, que hoy explota porque hay un sector fundamentalista, Hamas, que quiere imponer una república islámica y que no acepta el derecho a la existencia del Estado de Israel. Es ahí donde se empantana la situación.

 

-¿Israel debería apoyar a los sectores moderados, encabezados por el presidente Abbas, para buscar una salida al conflicto, o al menos para distender la situación?

-Nosotros creemos que los palestinos tienen un buen sistema electoral. Es muy bueno dentro del mundo árabe. Tiene elecciones, son limpias y eligen a sus gobernantes. Si bien el resultado en el que triunfó Hamas se respetó, a la hora de gobernar no hubo acuerdos con el presidente Abbas y eso hizo estallar violentamente la interna palestina.

Israel devolvió Gaza, y en vez de hacerla florecer como dijo el presidente Abbas, Hamas lo tomó como base de lanzamientos de cohetes contra la población civil israelí renovando el conflicto que había terminado con la retirada.

En suma, esto dificulta la vida interna de los palestinos y no está claro que se vaya a solucionar con las elecciones anticipadas. Hamas amenaza con boicotear los comicios y tiene el apoyo claro de Irán.

 

-¿No es hora de sentarse a la mesa con el presidente palestino?

-Si la comunidad internacional, que está en omisión en muchas cosas, apoya a quien gane las elecciones y al presidente Abbas probablemente tengamos una mesa de negociaciones entre israelíes y palestinos. No veo ninguna razón para no sentarse en una mesa con Abbas. Los palestinos que siguen al presidente Abbas consideran que tiene que haber dos Estados y vivir en paz uno al lado del otro, como lo considera Israel. Pero claro, en la medida que hay un quinta columna adentro bombardeando las negociaciones, la convivencia se hace difícil, pero la voluntad de paz existe.

 

-El llamado informe Baker, elaborado por demócratas y republicanos, hace referencia al conflicto de Medio Oriente y tiene recomendaciones para la política de Washington en esa región. ¿Por qué desde Israel se lo ha criticado?

 

-El informe hay que respetarlo por la calidad de las personas que trabajaron en él. Pero en lo que se refiere a la visión que tiene el informe Baker sobre el Medio Oriente, da la impresión que soslaya hechos que son inevitables y que pasaban cuando Baker era secretario de Estado.

Cuando habla de las negociaciones de Israel y Siria, de desmilitarizar el Golán y convertirla en una zona de la ONU, soslaya que el gobierno de Siria está en la misma línea de Hamas e Irán. O sea, para que Siria se siente en una mesa de negociaciones con Israel, no bastaría con que Israel negociara las colina del Golán, ya que en opinión de Siria, Irán, Hamas y Hezbolá, Israel no debería estar en esa mesa porque no debería existir. Entonces estamos partiendo de una base que no es cierta.

Hay también una aseveración redundante en el informe, en el sentido de que si se resolviera el conflicto entre Israel y los palestinos se resolvería el problema de Medio Oriente, y creo que en el mejor de los caso parece muy aventurado hacer esa afirmación porque -y ojalá- si hoy o mañana los israelíes y los palestinos estuvieran conviviendo en su tierra en paz, no creo que por eso se resolviera lo que está pasando en Irak o Afganistán, en la frontera entre India y Pakistán. Creo que no se va a resolver lo que piensa una minoría, el 10% de 1.200 millones de musulmanes, en cuanto a generar un mundo islámico como quieren los fu
ndamentalistas más extremistas.

El conflicto entre los israelíes y palestinos es independiente de los demás temas. Es muy aventurado creer que resolver uno de los tantos conflictos de Medio Oriente, resolverá todos los demás, y viceversa. Si hoy se terminara la guerra en Irak no necesariamente tendría que terminar el diferendo israelí-palestino.

 

-¿Israel es la última frontera de Occidente?

-Nosotros hemos escuchado esas opiniones, incluso dentro de Israel. Pero yo no creo mucho en el conflicto de civilizaciones. Algunos de los que se enfrentan en los conflictos usan a la religión como herramienta, pero han secuestrado a la religión. Unos 1.200 millones de musulmanes son devotos de una religión de paz, porque todas las religiones son de paz, pero si el 10% ha decidido ser terrorista suicida, inmolarse, hacer atentados como el de la AMIA, no implica a la mayoría de los que creen en esa fe. Pasa también con la religión cristiana, judía y otras.

 

-Usted lleva el conflicto a lo político, a lo ideológico…

Los enfrentamientos son políticos-ideológicos. Cuando el presidente de Irán dice que quiere destruir a Israel y borrar del mapa a EEUU tiene aliados, y los aliados no son religiosos. Cuando el presidente de Venezuela dice que es aliado de Irán no lo hace desde el punto de vista religioso. Son alianzas políticas e ideológicas, que incluso cuando se discutió al asiento para Latinoamérica en el Consejo de Seguridad de la ONU, los bloques políticos aparecieron y la religión no era el tema.

Israel es una sociedad democrática y occidental, por eso se dice que es el último bastión occidental. Pero también gran parte de la sociedad egipcia y jordana tiene estas características, y probablemente la más occidentalizada de las sociedades que están al lado de Israel sean la palestina. Insisto, el enfrentamiento es político, por más que la religión juegue su rol.

 

-La estrecha alianza entre Israel y EEUU no dificulta la estrategia israelí. Generalmente se acusa a los dos países desde el mundo árabe…

-En realidad el acercamiento con EEUU comienza en la década del 80 y hoy parece que esta alianza hubiera existido siempre. Hoy tenemos alianzas sociales, económicas y políticas, como Estados, y lo que usted me pregunta es lógico en función de lo que ha pasado en los últimos años, después de los acuerdos de Oslo, de la intervención del gobierno de Clinton. Parece entonces como que hay una mayor injerencia de EEUU en lo que sucede en Israel. Sin embargo, en realidad cada vez que se dio un paso adelante en el proceso entre israelíes y palestinos fue por obra del Cuarteto y la Hoja de Ruta (Onu, UE, EEUU y Rusia) o por intervenciones de EEUU con alguien más.

Yo no digo que EEUU no sea un aliado estratégico para Israel y que eso sea visto como que todo lo que hacen juntos, y que por eso se los ataca en bloque. Pero en realidad en Medio Oriente cuando hay que resolver algo, sentar a la partes en la mesa, hacer un documento o un acuerdo, EEUU es fundamental pero no dejan de estar al lado la UE, Rusia y la Onu.

Para que cualquier proceso vaya adelante tiene que contar con la participación de varias potencias y la UE debería jugar un rol central que muchas veces no cumple.

 

-El conflicto parece interminable y el pesimismo se impone muchas veces. ¿Es posible la paz?

-Si no creemos en la paz realmente estaríamos augurando un mundo terrible en el que no quisiera que viviera mi descendencia. Un padre quiere que sus hijos y sus nietos vivan en un mundo en paz, y en Medio Oriente se quiere lo mismo.

Evidentemente hay momentos que uno es muy pesimista, en especial cuando aflora el terrorismo, o cuando viene algún intelectual o gobernante y no dice que el terrorismo suicida es la única alternativa que le queda a un joven palestino en Gaza. Uno se desanima mucho. Yo trato de ser cauteloso y objetivo, pero creo que la paz es posible. Israel lo ha demostrado con Egipto y Jordania.

Alguien me dirá que durante los últimos años se ha levantado tanto odio que se necesitará mucho tiempo para curarlo, pero eso no implica que no pueda haber paz. Una cosa es curar el relacionamiento entre pueblos y otra cosa en vivir en paz respetando la existencia del otro. Yo creo que en la medida que se respete el derecho a existir del otro tiene que haber paz.

No sería aventurado soñar que se puedan dar pasos suficientes para que por lo menos se vuelva a un status quo en donde exista el respeto por la existencia del otro, algo que dicho aquí parece muy poco, pero dicho en Medio Oriente es enorme.

Ese es nuestro anhelo y esperanza, para eso trabajamos. La guerra es uno de los peores fracasos del ser humano. La guerra no es una forma de diálogo. Dios nos dio la palabra para dialogar, para entendernos. Si no sabemos hacerlo es que fallamos como seres humanos. *

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