Excéntrico

El presidente vitalicio turcomano Saparmurat Niazov, fallecido ayer jueves, era conocido en todo el mundo por sus decisiones excéntricas y su prolífica producción literaria, ya que era escritor y poeta.

Niazov, que se hacía llamar Turkmenbachi, es decir, líder de todos los turcomanos, colocó en el centro del culto a su personalidad el Rujnama, una obra político-espiritual de conocimiento obligatorio para todos los estudiantes y funcionarios.

«Aquel que lea tres veces el Rujnama encontrará riqueza espiritual, se volverá más inteligente, reconocerá la existencia divina e irá directamente al paraíso», declaró en marzo pasado el difunto presidente.

Un cohete ruso puso un ejemplar del libro en órbita alrededor de la tierra en 2005.

Niazov también era autor de varios libros de poemas, con frecuencia dedicados a su madre, fallecida cuando era un niño.

Su última obra, «Turkmenistán – mi felicidad», fue publicada en octubre y está dedicada «al tema eterno del amor».

Señal de su gusto por la cultura, Niazov prohibió en 2005 el «play-back» en los conciertos y en la televisión nacional, e incluso en las bodas, «para defender las tradiciones culturales, incluidas las musicales, de la nación turcomana contra la influencia negativa de los elementos extranjeros».

En 2002, el difunto presidente rebautizó todos los meses del año y se apropió del primero, que dejó de ser enero para denominarse «Turkmenbachi», mientras que abril recibió el nombre de su madre, «Gurbansoltan». No contento con los innumerables retratos suyos que recubren los muros de Ashjabad, Turkmenbachi hizo construir en el centro de la capital una impresionante estatua dorada de sí mismo girando con el sol.

Además Niazov decretó la existencia de un nuevo ciclo vital, en el que la infancia termina a los 13 años, la adolescencia a los 25, y después de la edad adulta hay una fase «profética» (entre los 49 y los 61 años) y una fase «inspiradora» (entre 61 y 73 años), mientras que la vejez no empieza hasta los 85 años. En noviembre de 2005, suprimió el juramento hipocrático para los médicos, ya que prefería una versión modernizada: «Habiendo recibido la alta cualificación de médico y ejerciendo la actividad profesional, me pongo solemnemente de rodillas al jurar fidelidad al precepto del Gran Saparmurat Turkmenbachi y a los grandes ideales del Santo Rujnama». En agosto de 2006, una nueva variedad de melón turcomano, que se distingue por su «delicioso olor» y su «gran tamaño», fue bautizado «Turmenbachi».

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