Raúl Castro, el presidente interino cubano, definió su estilo como abierto al debate

Cuba: la nueva generación es el futuro de la revolución

«Hay quien le teme al término discrepar y yo soy de los que digo que mientras más se discuta, mientras más se discrepe (…), siempre saldrán las mejores decisiones», dijo Raúl la noche del miércoles al clausurar el Congreso de la Federación Estudiantil Universitaria.

Ante miles de estudiantes, el presidente interino de Cuba, quien sustituye a Fidel desde hace cinco meses por una crisis de salud, exaltó la figura de su hermano, pero desplegó ante el auditorio su propia personalidad y defendió sus virtudes.

Ministro de Defensa por casi medio siglo, Raúl dijo aplicar el principio del debate en el campo militar: «Les recomiendo (a los subalternos) discutan hasta la saciedad y después me traen las discrepancias y así es como vamos conformando las grandes decisiones».

«Conmigo participan una batería de 12 generales de una o más estrellas. Todos opinan, todos discuten y al final, si no veo que hay un consenso verdaderamente mayoritario no se llega a ninguna conclusión, si no es urgente», afirmó.

Acompañado del equipo que Fidel nombró el 31 de julio para gobernar mientras se recupera ­entre ellos el vicepresidente Carlos Lage y el canciller Felipe Pérez Roque­ Raúl también se desmarcó del estilo unipersonal de su hermano. «Cuando uno trata de imitar, pues entonces fracasa», subrayó.

«Fidel es insustituible, salvo que lo sustituyamos todos juntos, cada uno en el lugar que le corresponde. El sustituto (…) sólo lo puede ser el Partido Comunista de Cuba (PCC)», subrayó.

En ese sentido también fijó la línea de su gobierno, en el que mantiene un perfil discreto, distribuyendo responsabilidades entre otros dirigentes y cediendo el protagonismo al PCC.

Ante los universitarios dirigidos por Carlos Lage Codorniú -hijo del vicepresidente homónimo-, Raúl también tocó un elemento clave para la supervivencia de la revolución: el relevo generacional.

«Queramos o no, estamos concluyendo el cumplimiento de nuestro deber, y hay que seguir abriendo paso paulatinamente a las nuevas generaciones», destacó el general.

Sus palabras cobran relevancia a 24 horas de que inicie la Asamblea Nacional del Poder Popular (ANPP), que reúne a 609 diputados, y definirá el programa de gobierno de 2007, que en el actual estado de Fidel ­quien convalece de una cirugía intestinal desde el 27 de julio­ deberá ejecutar el mandatario provisional.

La sesión parlamentaria será la primera en que el gobierno interino aparezca en pleno en toma de decisiones, pues los seis hombres que Fidel designó para rodear a Raúl son miembros del Parlamento, el cual está presidido por Ricardo Alarcón, rector de la política frente a Washington.

Durante su mando, Raúl ha criticado la burocracia estatal y la corrupción, y llamado a corregir «errores» para enfrentar el plan norteamericano de acelerar una transición en la isla.

Pero también, en un desfile militar el 2 de diciembre, tendió una mano a Washington para buscar en la mesa de negociaciones una salida al eterno diferendo ideológico.

A Raúl se atribuye una imagen de hombre enérgico pero también de pragmático, y quien -según algunos observadores- podría dar un giro hacia el modelo chino, de apertura económica y continuidad política.

Bajo su mando, las Fuerzas Armadas se modernizaron y participan en sectores claves como el turismo. A Raúl se deben iniciativas reformistas en la economía la isla.

Aunque siempre ha esquivado las cámaras y las tribunas públicas, Raúl, según sus amigos, es un ‘guajiro’ -campesino- de humor espontáneo, se mostró cómodo ante el joven auditorio del miércoles, revelando facetas de la relación con su hermano.

«Fidel además es insustituible, yo lo sé que lo conozco desde que tengo uso de razón, no siempre con las mejores relaciones, porque como él dice yo soy como soy», subrayó.

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