Al grito de "No a la impunidad" miles homenajearon a Allende
«Nosotros queremos decir al presidente Allende que aquí está el pueblo chileno, en momentos en que ha muerto el dictador», dijo Viviana Díaz, secretaria general de la Agrupación de Familiares de Detenidos Desaparecidos.
Banderas del Partido Comunista, el Frente Patriótico Manuel Rodríguez (FPMR) y otras organizaciones que propiciaron la insurrección contra la dictadura de Pinochet (1973-1990) ondearon sobre la multitud, bajo un cálido sol de mediodía.
El clima festivo contrastó con un ataúd de cartón que simbolizaba el féretro de Pinochet, a cuyo alrededor un grupo de manifestantes improvisó una ronda de saltos y consignas.
«¡Justicia, verdad, no a la impunidad!», gritó el coro en el centro de la plaza.
A un costado de la explanada, cientos de claveles rojos quedaron a los pies del monumento a Salvador Allende, quien el 23 de agosto de 1973 designó comandante en jefe del Ejército al general Pinochet, sin sospechar que tres semanas después se alzaría contra su gobierno para terminar con la «vía chilena al socialismo».
El funeral del dictador
Mientras los manifestantes homenajeaban a Allende, las exequias del ex dictador chileno Augusto Pinochet se desarrollaban sin un cortejo fúnebre, ya que sus restos fueron llevados en un helicóptero hasta un cementerio de la ciudad costera de Concón, en una simbólica coincidencia con el funeral que hace 33 años tuvo el presidente socialista Salvador Allende. En la más estricta privacidad, la ministra de Defensa chilena, Vivianne Blanlot, le entregó a la viuda del general, Lucía Hiriat, el pésame oficial del gobierno de Chile por la muerte del ex dictador. La breve reunión tuvo lugar en el despacho del director de la Escuela Militar. Más tarde, la ministra hizo su entrada al Patio Alpatacal de la Escuela Militar, lugar en que se realizó la misa fúnebre en medio de fuertes abucheos y pifias. En el momento en que tomó asiento frente al féretro, la gente comenzó a gritar fuertemente «que se vaya», a lo cual ella no respondió y mantuvo la compostura y seriedad. Al salir del lugar, también recibió las pifias e insultos de los adherentes del ex gobernante, reportó la corresponsal de LA REPÚBLICA en Chile, Loreto Soler.
Después de la misa fúnebre y la ceremonia con honores en la Escuela Militar de Santiago, el féretro con el cuerpo fue depositado en el helicóptero que en un rápido vuelo aterrizó a las 14.25 locales (15.25 de Uruguay) en la base aeronaval de Torquemada de Concón, 110 kilómetros al noroeste de Santiago. Desde ese recinto de la Marina, una carroza gris llevó el féretro hasta el cementerio Parque del Mar, donde los restos de Pinochet serán cremados para ser entregados más tarde a su familia. *
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