Margaret Thatcher fue la excepción; se manifestó "profundamente triste" ante el fallecimiento

El mundo entero lamentó que el dictador Pinochet muriera sin ser condenado

Pinochet, quien murió en Santiago a los 91 años -en el Día Internacional de los Derechos Humanos-, tras haber sufrido hace una semana una crisis cardiaca, estaba bajo arresto domiciliario y debía responder por los crímenes cometidos durante su gobierno (1973-1990), que dejó más de 3.000 muertos y desaparecidos.

Para Amnistía Internacional, la muerte sin condena del general «debería servir para que las autoridades chilenas y los gobernantes (…) recuerden la importancia de la celeridad de la justicia para los crímenes contra los derechos humanos, a la que el propio Pinochet escapó», declaró un portavoz.

En Francia, el vicepresidente de la Federación Internacional de los Derechos Humanos (FIDH), Luis Guillermo Pérez, también lamentó que Pinochet muriera sin ser juzgado, aunque estimó que fue «condenado moralmente».

Incluso sin sentencia judicial, «Pinochet quedará como un criminal contra la humanidad, su nombre quedará como tal a través de los siglos», declaró.

No obstante, la ex primera ministra británica, Margaret Thatcher, alzó una única voz de apoyo al manifestarse «profundamente triste» por la muerte del general, según dijo su portavoz.

Thatcher siempre apoyó a Pinochet debido a la ayuda que el dictador prestó a Gran Bretaña durante la guerra de las Malvinas contra Argentina, en 1982.

El gobierno de Tony Blair se desmarcó de la «Dama de Hierro» y rindió homenaje «a los notables avances que Chile hizo durante los últimos 15 años como democracia abierta, estable y próspera».

Washington estimó que la dictadura de Pinochet fue «uno de los períodos más difíciles en la historia de ese país» y elogió al pueblo chileno «por construir una sociedad basada en la libertad».

Entretanto, en España, tanto la izquierda como la derecha lamentaron la muerte sin condena del dictador, que protagonizó un golpe de Estado el 11 de septiembre de 1973 en el que derrocó al socialista Salvador Allende.

El gobernante Partido Socialista Obrero Español calificó a Pinochet como «un personaje detestable de la historia», mientras la oposición de derecha del Partido Popular lo calificó como «una lacra para su país».

En Venezuela, el vicepresidente José Vicente Rangel indicó que la muerte del ex gobernante selló su impunidad.

El presidente de Brasil, Luiz Inacio Lula da Silva, sentenció que «el General Augusto Pinochet simbolizó un período sombrío en la Historia de América del Sur», en una nota divulgada por sus secretaría de prensa.

A la vez, grupos peruanos defensores de los derechos humanos llamaron la atención sobre la ironía de que la muerte de Pinochet se hubiera producido en el día internacional de los Derechos Humanos.

Los abogados de las víctimas de su dictadura también se hicieron escuchar.

En París, la abogada francesa Sophie Thonon, defensora de familias de desaparecidos franceses en Chile, expresó su «cólera contra esta justicia francesa, chilena, y la de otros países que no tomaron la medida del tiempo para juzgar a Pinochet».

El también abogado francés William Bourdon, que representa a tres familias de víctimas, consideró no obstante que, «ante la Historia y la memoria colectiva», el general chileno «ha sido juzgado de forma inapelable».

Otro abogado, el chileno Hugo Gutiérrez, defensor de causas de derechos humanos, lamentó que «este criminal» muriera «sin haber conocido el significado de una sentencia condenatoria por todos sus actos horrorosos, criminales, que cometió durante la dictadura».

El general será cremado mañana sin un funeral de Estado ni duelo nacional, pero con honores militares.

«Bajo ninguna circunstancia me lo puedo imaginar merecedor de un funeral de Estado», había dicho desde Madrid Isabel Allende, hija del ex presidente derrocado.

Te recomendamos

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje