Las islas Fiyi sufren el cuarto golpe de Estado en menos de 20 años

El jefe de las fuerzas armadas fiyianas, el contraalmirante Voreqe Bainimarama, anunció el martes que había tomado el control del gobierno de las islas Fiyi.

«A las 18H00 esta tarde (06H00 GMT), las fuerzas armadas tomaron el control del gobierno, aseguran la autoridad en el país así como su administración», declaró.

El contraalmirante precisó haber suspendido algunas cláusulas de la Constitución y haberse arrogado el papel de jefe del Estado, en lugar del actual presidente, Ratu Josefa Iloilo.

«En consecuencia, destituyo al primer ministro, Laisenia Qarase», agregó, precisando que un gobierno interino será nombrado en la espera de elecciones.

El contraalmirante, amenazado de sanciones por Nueva Zelanda, Australia y las Naciones Unidas, prometió que las fuerzas armadas sólo mantendrían temporalmente el control del país.

También aseguró que la Constitución seguía globalmente vigente, así como la justicia.

Aludiendo al conflicto que durante meses lo opuso al primer ministro, el contraalmirante declaró: «el desacuerdo me ha obligado a intervenir».

El primer ministro, Laisenia Qarase, había anunciado el martes en la mañana que se encontraba en prisión domiciliaria debido a que militares se habían desplegado en torno a su residencia.

«Seguramente me van a enviar a una isla cercana», había declarado en la mañana a la radio australiana ABC.

No hubo resistencia al ejército, que ya el lunes había desarmado a la única unidad policial que poseía un arsenal, así como a los guardaespaldas del gobierno.

El golpe de Estado militar fue vivamente condenado por los países vecinos. El primer ministro australiano, John Howard, evocó «un serio revés para la democracia», pero indicó que había rechazado acceder a una demanda de intervención militar hecha por el primer ministro fiyiano.

Antes del golpe, Australia había amenazado con suspender relaciones militares con el archipiélago y prohibir el desplazamiento a Australia de los miembros del ejército y del nuevo gobierno.

La primera ministra de Nueva Zelanda, Helen Clark, denunció un «escándalo». El gobierno neocelandés suspendió inmediatamente sus relaciones militares con Fiyi y prohibió al contralmirante Bainimarama ir a Nueva Zelanda, donde tiene familiares, salvo para participar en negociaciones para resolver la situación.

Bainirama llevaba varios meses denunciando la corrupción del gobierno de Qarase y exigía en particular el abandono de un proyecto de ley que amnistiaba a algunos de los autores nacionalistas del golpe de Estado de 2000 que casi le costó la vida. *

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