Macri quiere ser presidente
Macri, el fuerte empresario y titular de Boca Juniors, habló festejando que su agrupación ya cuenta con personería política nacional, y que no necesita alquilar un sello para ir por el empleo más importante del país. Unos 500 dirigentes lo alentaron con eso de «Macri, presidente».
El empresario-político dio otro paso para separarse del ex ministro de Economía Roberto Lavagna, quien tiene la pretensión manifiesta pero hasta ahora no oficializada de también disputar el sillón de Rivadavia. No sólo dijo que no existen negociaciones con Lavagna, sino que deslizó que bien podría ser un buen candidato opositor para la jefatura del gobierno porteño, una especie de afrenta: el ex ministro sólo se ve para el futuro con la banda presidencial y escuchando la fanfarria del Regimiento Patricios, la escolta del jefe político de la Nación.
Hay algo más para esta «ruptura» con Lavagna. Es calmar al socio de Macri en PRO y líder de Recrear, Ricardo López Murphy, quien no quiere ni cree en Lavagna. Lo ve como un clon de Kirchner, al menos en economía. Por ahora esto de PRO está atado con hilvanes. Es que Macri tiene además un compromiso de alianza con el gobernador de Neuquén, Jorge Sobisch, a quien López Murphy detesta, literalmente.
Hasta horas antes de que hablara el dirigente de Boca Juniors se comentaba que Macri tenía tres opciones, algo no común entre los políticos: a) ir por la jefatura del gobierno porteño donde tiene buena expectativa, al menos de triunfar en primera vuelta y luego ver; b) pelear la nacional, como dice ahora y c) ir como candidato a gobernador de la provincia de Buenos Aires, donde las encuestan le sonríe.
Pero para este distrito Néstor Kirchner ha elegido como caballo de tiro de los suyos al vicepresidente Scioli, quien aunque no dijo aún: sí, Jefe, hace como que si lo dirá. Se supone que Macri no quiere disputarle a Scioli la mayor de las provincias. O piensa que el vicegobernador puede aún cambiar de opinión e ir a pelear la Capital Federal. Como en el juego del gato y el ratón, Macri hace como que, pero aguardará para el sí definitivo cuando se sepa qué mazo de cartas presenta el oficialismo. Por caso, si será la senadora nacional Cristina Fernández la que pelee por la Rosada o el propio Néstor. Macri ha venido reclamando hasta el cansancio que el gobierno defina sus candidatos.
Ahora lo hizo él, pretendiendo retomar la iniciativa política que la oposición tuvo un momentito después que en Misiones hace pocas semanas el kirchnerismo sufriera una grave derrota que lo obligó a cambiar en el camino en varios asuntos y no le fue del todo mal en imagen.
Hay entonces más interrogantes que certezas en la definición del joven empresario y diputado nacional que aún no dijo un discurso en el Parlamento con alguna fuerza. Otro enigma es qué hará López Murphy. Esto de pelear permanentemente con su socio en PRO no va con su estilo. Además se sospecha en mentideros políticos que el economista puede acordar con Elisa Carrió, la líder del ARI. Es lo que ella denomina «acuerdo de conductas republicanas» que se las ve a López Murphy, como a otros políticos de centro-derecha.
No es fácil. El ARI negocia un acuerdo de largo aliento con el Partido Socialista donde el centro-derecha no es digerido. *
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