A través de una carta pública dijo que trabaja intensamente

Fidel Castro pronostica la renuncia forzada de Bush

«En este período he trabajado intensamente para garantizar en nuestro país los objetivos de la Proclama del 31 de julio», dijo Castro en un texto leído por un maestro de ceremonias, en referencia a programas de energía, salud y educación que dirigía en el momento en que comenzó la crisis de salud, hace cuatro meses.

Ante unos 5.000 invitados cubanos y extranjeros a la gala cultural en el teatro Karl Marx que abrió los actos de homenaje en la noche del martes, el mensaje de Castro explicó que los médicos no autorizaron su asistencia.

«Yo no estaba todavía en condiciones, según los médicos, de afrontar tan colosal encuentro», con los miles de asistentes, explicó el mandatario, quien en la proclama anunció la delegación provisional del poder debido a una crisis intestinal que lo condujo a una complicada cirugía y un largo reposo.

Desde el 26 de julio pasado, cuando presidió dos actos en un mismo día en las orientales provincias de Granma y Holguín, Castro no ha aparecido en público, y los cubanos sólo lo han visto en fotos y en cinco videos.

Las primeras veces, el mandatario apareció sumamente delgado, y dijo haber perdido 18,6 kilos, mostrando después cierta recuperación que no ha borrado todavía una imagen de fragilidad.

El 31 de julio Castro expresó la necesidad de «salvaguardar este proceso histórico» pues, aafirmó: «nuestro país se encuentra amenazado en circunstancias como ésta por el gobierno de Estados Unidos».

«El imperialismo jamás podrá aplastar a Cuba», afirmó entonces en tono épico.

Ahora, más sosegado, lanzó un pronóstico negro contra la administración de George W. Bush, que, según la dirigencia cubana, es la más agresiva contra la isla de las últimas décadas.

«Nos encontramos frente a un adversario que ha conducido a Estados Unidos a un desastre de tal magnitud que casi con seguridad el propio pueblo norteamericano no le permitirá concluir su mandato presidencial», dijo Castro en referencia a la guerra en Irak, los escándalos internos y otros recientes problemas en ese país.

El criterio de Castro tiene el aval histórico de ser contrincante de todas las administraciones desde 1959, entre ellas la de Richard Nixon, mandatario obligado a renunciar en 1974 por el escándalo Watergate.

Los invitados a las celebraciones organizadas por la Fundación Guayasamín  un coloquio, un concierto y una exposición de pinturas  son unos 1.800 intelectuales, muchos de ellos de larga data en las filas de izquierda, aunque también se esperan presidentes y ex presidentes.

A ellos se dirigió el mensaje de Castro y, desde su preocupación y percepción de estadista, los conminó a «salvar la especie».

Admirador de Ernest Hemingway, amigo íntimo del desaparecido pintor Oswaldo Guayasamín y del escritor colombiano Gabriel García Márquez, esperado en los festejos, Castro ha tenido una relación controversial con la intelectualidad de su país, a la que fijó las cotas desde la década del 60: «Dentro de la revolución todo, contra la revolución nada».

Ahora, agradecido por el homenaje octogenario, Castro les dijo: «Mientras el planeta exista y los seres humanos respiren, la obra de los creadores existirá». *

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