Compromiso de la OTAN en Afganistán y señal a Balcanes

La cumbre de Riga

«Reafirmamos la firme solidaridad de nuestra alianza y garantizamos que la ISAF (Fuerza Internacional de Asistencia a la Seguridad, que lidera la OTAN en Afganistán) tendrá las fuerzas, recursos y flexibilidad necesarias para asegurar el éxito de su misión», indicaron los líderes transatlánticos en la declaración final de la cumbre.

Si bien hubo «progresos significativos» sobre ese problemático punto, aún faltan ciertos recursos para reforzar la misión y vencer a la resistencia talibán, dijo el primer ministro británico Tony Blair, quien llevó la voz cantante junto al presidente norteamericano George W. Bush en la cena del martes por la noche en la que se exigió un mayor esfuerzo en ese sentido.

En esa cena, la mayoría de los 26 países miembro aceptaron más flexibilidad en la utilización de sus tropas en «casos de emergencia», por ejemplo para su despliegue en el sur de Afganistán, epicentro del rebrote de violencia a raíz de la insurgencia talibán.

Si bien Francia, Alemania, España e Italia se negaron a aumentar sus efectivos en territorio afgano, hubo diferencias en su respuesta a la exigencia del eje británico-norteamericano.

Mientras Francia y Alemania propusieron, según Blair, «movilizar tropas para ayudar en caso de dificultad», España como Italia reiteraron su decisión de no modificar las restricciones geográficas y de participación de sus soldados.

Con más de 30.000 soldados desplegados desde octubre pasado en todo el país, la OTAN efectúa en Afganistán la mayor operación terrestre de su historia fuera de Europa.

Sin embargo, los mandos militares consideran que necesitan unos 2.500 efectivos más en la peligrosa región sur del país, donde ya hay 10.000 soldados desplegados, en su mayoría británicos, holandeses y canadienses.

Todavía con los ecos del prolongado debate sobre Afganistán, los aliados se volcaron el miércoles en su única plenaria en Riga sobre temas como la reforma militar de la Organización del Tratado del Atlántico Norte y la situación en los Balcanes.

«La OTAN continúa transformándose para aportar soluciones del siglo XXI a los desafíos del siglo XXI», declaró el secretario general de la Alianza, Jaap de Hoop Scheffer, en esta primera cumbre de la Alianza Atlántica en un país ex miembro de la Unión Soviética.

Como parte de ese proceso de transformación, los aliados lanzaron una clara señal positiva a los países de los Balcanes que buscan sumarse a la OTAN: Croacia, Albania y Macedonia, candidatos a la adhesión, pero también Serbia, Bosnia-Herzegovina y Montenegro.

En ese sentido, la OTAN indicó el miércoles su intención de invitar en su próxima cumbre de 2008 a nuevos países dispuestos a unirse a la Alianza Atlántica, sin dar nombres, aunque destacando los progresos realizados por croatas, albaneses y macedonios en su camino hacia la adhesión.

Además, siete años después de haberla aplastado con una lluvia de bombas, la OTAN ofreció a Serbia unirse a su Asociación para la Paz, una instancia de diálogo que podría desembocar un día en la adhesión a la Alianza de su antiguo enemigo, y que también fue propuesta a Bosnia y Montenegro.

La sesión de cierre de la cumbre también abarcó el tema de la cooperación con los socios habituales de la OTAN en los teatros de operaciones externos, esencialmente los países del Pacífico (Japón, Australia, Nueva Zelanda y Corea del Sur) y los vínculos con las naciones del «diálogo mediterráneo»: Argelia, Túnez, Egipto, Marruecos, Israel, Jordania y Mauritania.

Los líderes de la OTAN aprovecharon además esta cumbre de modernización para lanzar la Fuerza de Respuesta de la Alianza (NRF), integrada por 25.000 militares en condiciones de ser enviados rápidamente a cualquier lugar del mundo.

La sesión se había abierto con una ceremonia en homenaje a los soldados caídos en las distintas operaciones aliadas y antes la presidenta letona Vaira Vike-Freiberga sorprendió a su homólogo francés Jacques Chirac con una torta de regalo para celebrar sus 74 años. *

 

Civilizaciones

 

Los líderes de la OTAN brindaron el miércoles en el cierre de su cumbre de Riga su apoyo a la «Alianza de Civilizaciones» que impulsan España y Turquía, a la que definieron como un modo de promover «los valores comunes, reformas y diálogo entre diferentes pueblos y culturas».

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