El Ejército argentino alarmado por la desaparición del testigo López

Un duro discurso con el Uruguay

Lo destacable de aquella lectura positiva sobre la debacle electoral es la media sanción reduciendo de nueve a cinco los integrantes de la Suprema Corte de Justicia. Tuvo aprobación unánime en la Cámara alta porque despeja temores de uso arbitrario del más alto tribunal.

Kirchner pudo haber propuesto las dos vacantes que existen actualmente. No quiso hacerlo y al dar precisión sobre el número mayoritario para decidir en las resoluciones de los supremos, desató el corsé en que se encontraba ese Poder clave del Estado. No fue una decisión numérica; se trató de una opción de alta política, una señal oportuna sobre el respeto a la cabeza del Poder Judicial.

No ocurre lo mismo con el Poder Legislativo donde el Ejecutivo ha tejido una red de disposiciones que le permite hacer mucho de lo que no le quieren dar los legisladores.

Kirchner se niega a tomar el toro por las astas para promover una seria negociación con Tabaré Vázquez; por el contrario lo tildó de «intransigente», olvidando que en la cumbre del Mercosur en Córdoba, el oriental hizo público negociar el control conjunto ambiental actual y futuro de la empresa en discordia.

En rigor, en el Gobierno no hay nada pensado diferente a lo que se hace ahora. Si es porque no se desea chocar con la postura ahora dominante en Gualeguaychú, como entienden la mayoría de los analistas, o porque es su más íntimo criterio, la contaminación está en la naturaleza de las pasteras, lo real es que ahora esa «intransigencia», lleva a un callejón sin salida.

Kirchner no leyó bien la votación en el Banco Mundial. Salvo el forzado voto del representante argentino, que hizo caso omiso a que comparte su silla entre otros países con Uruguay, ningún otro adoptó el pedido presidencial para que el crédito no fuera otorgado y al decir nadie, es hablar de Brasil, por caso.

Argentina buscó que EEUU le inclinara la balanza. No ocurrió. Pero además, Washington le recordó a Kirchner que él ordenó votar por Venezuela para el Consejo de Seguridad. Sostener que quien ganó fue Botnia, como lo hizo el presidente, retando a los que manifestaron esa realidad de aislamiento, es agudizarlo. Impacto del conflicto en el Mercosur.

 

Enfriamiento entre Kirchner y Chávez

¿Hay alguna rendija para que las partes puedan negociar? Menudo problema para el rey Juan Carlos después del discurso de Kirchner de la semana pasada, del replay de cortes para todo el verano y de la dureza del argentino con su par uruguayo. Nada le permitirá ir desbrozando el camino.

Además, en Entre Ríos hay elecciones en marzo, y con un verano con los caminos bloqueados nadie supone que el gobierno nacional cambie de parecer. Pero comienza a temerse que Gualeguaychú puede salirse de madre con secuelas de violencia en la frontera.

De hecho, este diferendo afecta al Mercosur al cerrarse como ámbito de solución de la controversia planteada por Uruguay ante el corte de ruta. Además, la relación argentino-venezolana ha perdido la calidez que caracterizaba el vínculo Kirchner-Chávez. El argentino no dio, como Lula, su respaldo al venezolano que el domingo juega su reelección, pero el espacioso universo de negocios y acuerdos financieros, y los propósitos de integración más amplia que el Mercosur, por ahora no están afectados.

En Caracas sostienen que no es cierto que Kirchner pidió el relevo del embajador venezolano por su apoyo a sectores de izquierda, de dentro y fuera del gobierno, y que alcanzó su climax cuando el kirchnerista José D’Elía brindó respaldo público a Irán, acusado por un fiscal especial de haber preparado el atentado contra la mutual judeo-argentina AMIA en 1994. En Caracas sostienen que muchas versiones de la prensa argentina sobre diferendos entre los dos presidentes, son alentadas por la senadora Cristina Fernández. Una de esas versiones contaban que el embajador venezolano no regresaría a Buenos Aires. Se verá los próximos días si esto es verdad o no. En tanto en el Palacio San Martín anotan los gestos de Lula, que irá otra vez a Caracas a discutir con Chávez y el nuevo enfoque de Itamaraty, positivo, en las relaciones con Bolivia.

 

Las grandes coaliciones opositoras

Con trazo grueso podrían dibujarse dos intentos de formación de coaliciones para enfrentar electoralmente al oficialismo en octubre. El dato principal lo ha dado la integración de una Mesa de negociación entre el ex ministro de Economía, Roberto Lavagna, con el líder del entendimiento PRO, Mauricio Macri. El objetivo es construir consenso para definir en marzo-abril las candidaturas. No es un camino sin obstáculos o sin jugadores con cartas marcadas. Por lo pronto, Ricardo López Murphy, el aliado de Macri, ha quedado fuera de esa Mesa y, además mantiene diferencias con Lavagna, y sobre todo con la «pata peronista» de ese eventual frente. Macri blandea como uno de los suyos a Juan Carlos Blumberg, persona que intoxica a Lavagna.

Los radicales van camino a poner algo de orden en sus filas con la segura elección como titular del partido del senador Gerardo Morales, alguien que quiere realmente que el candidato sea el ex ministro de Economía pero sin Macri en el frente.

La «pata peronista» que nuclea a ex menemistas y ex duhaldistas realizó un plenario como «Peronismo de Pie», con el motor público del ex senador, el misionero Ramón Puerta que tiene el tupé de creerse depositario del voto democrático de su provincia. Han aparecido carteles ungiéndolo candidato presidencial.

Otras son las dificultades para la concreción del frente de centro-izquierda que ya toma cuerpo a partir de las discusiones programáticas y metodológicas entre el Partido Socialista y el ARI, de Elisa Carrió. Carrió avisó, que con Macri, ni a la esquina. ¿Y además de los socialistas? Puede responder sí, si en el radicalismo hay una escisión por izquierda. Y con movimientos sociales. Lo nuevo es que el ARI y el socialismo acordaron conformar acuerdos en provincias, de abajo hacia arriba. Un cambio a lo que postulaba Carrió en sentido inverso.

De aquí en más habrá que contar con actores sociales por un lado, se ve en las calles, y la posible acción de los resabios de la dictadura. La aparición de las llaves del albañil López en su jardín, colocadas impunemente hace poco, dejan escaso margen de dudas que ha sido secuestrado como lo sostuvieron clamando, entidades de derechos humanos.

La preocupación llegó al Ejército y su titular, el general Roberto Bendini ordenó rastrear varios cuarteles en búsqueda de López, más como cadáver que como secuestrado. Es posible que la medida quiera decir que los militares no tienen nada que ver con el caso que ya es tragedia nacional. *

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