Homenaje a un héroe desconocido
Este artículo trata de Salah Uddin Shoaib Choudhoury. Es casi seguro, estimado lector, que usted nunca oyó hablar de este hombre ni leyó sobre él en ninguna parte. Sin embargo, es un héroe de la gran guerra de ideas que se desarrolla en el mundo islámico, entre los moderados, partidarios de la modernidad y la democracia y los partidarios de la jihad contra los infieles, judíos o cristianos y del odio a todo lo que no sea islamista (incluyendo a los musulmanes que no apoyan el extremismo).
Shoaib Choudhoury es un periodista de Bangladesh, el mismo país del cual es oriundo el Premio Nobel de la Paz de este año, Mohamed Yunus, el creador del famoso «banco de los pobres».
Con solo 144.000 kilómetros cuadrados de extensión, Bangladesh es el séptimo país del mundo con 148 millones de habitantes, por lo cual es uno de los países más densamente poblados de la tierra. Es también el tercer país de mayoría musulmana en el mundo, ya que el 88% de sus habitantes son musulmanes, con una minoría de 11% de hindúes y un 1% de otras minorías entre ellos cristianos y budistas.
Bangladesh tiene una historia turbulenta. Sus fronteras fueron fijadas por la partición de la India en 1947 cuando se convirtió en Pakistán Oriental, separada de la parte occidental por 1.600 kilómetros. Bangladesh se independizó de Pakistán en 1971 después de una sangrienta guerra de liberación, en la que contó con el apoyo de la India. Luego de más de una década de inestabilidad institucional, en 1990, se logró consolidar una democracia parlamentaria. Aunque el status de la mujer es similar al existente en otros países musulmanes (por ejemplo, mientras el porcentaje de alfabetización de los hombres es del 50% el de las mujeres es solo el 31%), dos mujeres dominan el escenario político, Khaleda Zia, líder del Partido Nacionalista Bengali (BNP) actual Primera Ministra y la jeque Hasina, dirigente de la Liga Awami, que dirigió el país entre 1996 y 2001. En el último gobierno, el Partido Nacionalista Bengalí formó un frágil gobierno de coalición con dos partidos islamistas. Actualmente hay un gobierno interino y en enero de 2007 se celebrarán elecciones.
Bangladesh tiene problemas de pobreza extrema, violencia política y corrupción y en los últimos años el avance de los sectores islamistas fanáticos, intolerantes y violentos, que lograron incrustarse en el aparato del Estado.
Shoaib Choudboury, comenzó en el 2003 una campaña de denuncias contra el islamismo radical con la creación de un semanario en inglés «El Blitz semanal». En uno de sus artículos, publicado el 19 de octubre de 2003, escribió: «Bangladesh es conocido como un país musulmán moderado y su pueblo tiene una reputación de ser moderado y libre de rencores a otros credos. Sin embargo, nuestra sociedad, como muchas otras, está siendo subvertida por los esfuerzos de musulmanes extremistas. Debemos admitir que la mayor parte del pueblo de Bangladesh carece de acceso a una educación científica y moderna por lo que resulta fácil de persuadir por parte de extremistas religiosos.»
Más adelante, formuló una serie de denuncias: contra las llamadas «Madrassas kindergarten islámicas», centros de estudios presuntamente religiosos, en los que niños y jóvenes son sometidos a un «lavado de cabeza» con el ideal de la «jihad» y el «estado islámico», contra una institución denominada «Al Haramine» que recluta combatientes para enviarlos a Palestina como guerrilleros. Cada recluta recibe un adelanto de U$S 2.000 y sus esposas y sus familias recibirían entre U$S 150 y U$S 200 como salario mensual. En caso de morir en el frente de batalla la familia había de recibir U$S 5.000 como compensación. Del mismo modo, Choudhoury acusó a un diario radical y una organización dedicada presuntamente a la difusión del Corán.
Los enemigos del valiente periodista no le perdonaron. En noviembre de 2003 fue detenido en el aeropuerto de Dacca, cuando iba a asistir a un congreso sobre la prensa y la paz en Israel. Estuvo en prisión durante 17 meses. Fue golpeado y maltratado. Su oficina y su hogar fue allanado. Sus niños tuvieron que dejar de ir a la escuela. Dos meses después de que salió de la prisión, recibió amenazas de muerte de un sheik radical quien le comunicó que su oficina sería dinamitada. Así ocurrió pocos días después, pero no hubo arrestos. Por el contrario, quien fue juzgado fue Choudhoury. Los cargos: «Sedición, traición y blasfemia».
Varios de los funcionarios involucrados en el caso admitieron que las acusaciones son falsas pero que temían «como los islamistas reaccionarían si se le declaraba inocente». El proceso ha sido postergado hasta enero de 2007, después de las elecciones. Pero mientras el caso siga en manos del actual juez, un fanático asociado a partidos islamistas, las chances de un veredicto justo y racional son prácticamente nulas. Con ello, cabe esperar que la presión de la opinión mundial logre la liberación del periodista de Bangladesh. Su caso constituye todo un símbolo. *
(La información para este artículo ha sido tomada de un artículo de Janet Albrechtsen en el diario «The Australian» de Sidney del 15.11.06 y de varios lugares de Internet)
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