Acabaron con la huelga en UNAM
La operación de 2.500 policías federales puso término al control que ejercían desde abril de 1999 los atrincherados líderes de la huelga, la más prolongada en la historia de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).
Consultas realizadas por Reuters entre algunos de los efectivos involucrados en la operación establecieron que la irrupción de las tropas de la Policía Federal Preventiva (PF) tomó por sorpresa a los dirigentes del Consejo General de Huelga (CGH), que comandaba el movimiento.
«Mosh»
Los principales de ellos, incluyendo al célebre «Mosh», un aventajado estudiante de Ciencias Políticas, de cabellos largos, espesos y ensortijados al estilo rockero, cuyo verdadero nombre es Alejandro Echavarría, se hallaban en el auditorio «Ernesto ‘Che’ Guevara».
Testigos dijeron que, al ser subido a una camioneta, «El Mosh» gritó: «Â¡La lucha sigue, esto no termina!»
El auditorio, originalmente nombrado «Justo Sierra», pero rebautizado por los huelguistas con el nombre del revolucionario de origen argentino muerto en 1967 en Bolivia, se había convertido en bastión y cuartel general de la ocupación estudiantil de la Ciudad Universitaria, en el sur de la capital.
Tras la ocupación, el inmenso salón «Ernesto ‘Che’ Guevara» estaba repleto de papeles y basura en su escenario y plateas, además de plásticos, morrales, cobijas, zapatos, gorras y algunas leyendas pintadas en sus paredes.
En un cercano restaurante universitario quedaron vestigios de alimentos, ollas desparramadas por los suelos y comida servida en algunas mesas.
El subprocurador general de la República (PGR), Everardo Moreno, dijo a la prensa que se habían encontrado 13 macetas con plantas de marihuana en las adyacencias del auditorio «Ernesto ‘Che’ Guevara», las cuales se confiscaron todas.
El coordinador de las fuerzas de apoyo de la Policía Federal Preventiva (PFP), general Francisco Arellano, dijo a Reuters que unos 350 estudiantes de un total de 632 detenidos se hallaban en ese auditorio al comenzar la operación de desalojo.
Testigos dijeron que un batallón de unos 300 efectivos de la PFP fue el primero en penetrar en los predios universitarios y desplazarse hacia edificios clave como el de la Rectoría y el de la Facultad de Filosofía, cuyo principal auditorio es el «Ernesto ‘Che’ Guevara».
Posteriormente, otros centenares de efectivos, todos con toletes y bastones, pero sin armas de fuego, tomaron posiciones estratégicas cuando aún imperaba la oscuridad y rayaba el alba.
Varias de las compañías policiales comenzaron a retirar las vallas y barricadas de escombros, muebles viejos y alambre de púas que levantaron los huelguistas en torno de la Ciudad Universitaria desde que la ocuparon el 20 de abril de 1999.
Los primeros de los estudiantes detenidos fueron extraídos de los recintos de la UNAM y, al ser embarcados en autobuses, algunos gritaron: «Â¡Ya valió madre!» («Â¡Todo está perdido!»).
Dos horas después, amanecido ya el día, varias madres de los alumnos huelguistas llegaron a las inmediaciones y en medio de llantos gritaron a los policías de uniformes grises y negros «Â¡Dejen libres a nuestro hijos!» «Â¡No son criminales!»
Algunas de las mujeres se dirigieron a periodistas presentes y los recriminaron a gritos: «Â¡Ustedes están vendidos!» y «Â¡Esto es lo que la prensa quería!»
El subprocurador Moreno dijo que las fuerzas policiales habían encontrado seis bombas Molotov y un machete en una sala abandonada de la Facultad de Economía.
La incursión policial en la Ciudad Universitaria, primera ordenada judicialmente en la historia de la UNAM, fue consumada exclusivamente por tropas federales, dijo Moreno.
Centenares de efectivos antimotines de la policía capitalina, del escuadrón «Granaderos», y de la policía montada, del escuadrón «Centauros», fueron apostados en una suerte de cerco en torno al territorio universitario, pero a prudente distancia.
Rosario Robles, jefa del gobierno izquierdista de la capital, había anticipado que las fuerzas del orden público de la ciudad de México no intervendrían en una eventual represión de la huelga en la UNAM, debido al carácter y jurisdicción federales de esa principal universidad del país.
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