Los conservadores fundamentalistas y los conservadores relativamente pragmáticos

La lucha por el poder en el gobierno de los ayatolás

El ultraconservador Ahmadinejad venció a su rival, el ex presidente y ayatolá Rafsanjani (1989-1997), en la segunda vuelta de las elecciones en Irán. Cuando asumió el poder en agosto de 2005 Ahmadinejad se convirtió en el primer mandatario iraní en 24 años que no era clérigo.

Ahmadinejad, que se calificaba a sí mismo como independiente por no contar con el respaldo de un partido político, tiene el apoyo de importantes instituciones del país y el respaldo implícito del grupo conservador Coalición de Desarrollistas de Irán (Abadgoran), con mayoría en el Parlamento.

Fue miembro de la ultraderechista Asociación de Ingenieros, y miembro del comité central de la Sociedad de Devotos de la Revolución Islámica, de marcada tendencia reaccionaria. También fue miembro de la Oficina para el Refuerzo de la Unidad, una de las asociaciones más conservadoras del país.

Según algunas biografías, Ahmadinejad se jacta de ser uno de los miembros fundadores de la asociación estudiantil que asaltó, en 1979, la embajada estadounidense en Teherán, lo que supuso la ruptura de las relaciones diplomáticas entre los dos países.

El 4 de noviembre de aquel año un nutrido grupo de estudiantes, seguidores del fundador de la República Islámica de Irán, el ayatolá Ruhollah Khomeini, entró en la Embajada de EEUU en Teherán y retuvo como rehenes, durante 444 días, a 52 ciudadanos de ese país.

Tras la revolución fue comandante de la Guardia Revolucionaria Iraní, el ejército ideológico del régimen que se encarga de velar por la moralidad de los ciudadanos y evitar su corrupción por valores capitalistas. Durante la guerra entre Irán e Irak, fue el gobernador de la provincia de Ardabil, en el noroeste del país y también se destacó en el municipio de la capital.

El gabinete y el círculo más próximo de Ahmadinejad está configurado principalmente por un cuerpo de jóvenes, funcionarios, miembros de la generación de la revolución, que creció en la Guardia Revolucionaria y en las organizaciones de inteligencia de Irán. Ellos son fieles a la interpretación fundamentalista de la revolución islámica, y se ven a sí mismos como la continuación del camino del ayatolá Khomeini.

Ahmadinejad ha otorgado puestos importantes del gobierno, en exteriores, inteligencia, interior, defensa, cultura, a sus compañeros de la Guardia Revolucionaria, a sus amigos del diario ultraconservador Kayhan y de la municipalidad de Teherán.

 

Las conexiones del presidente

Ahmadinejad dispone de estrechos vínculos con los servicios de seguridad, pero no ha logrado hasta ahora el apoyo unánime de la institucionalidad religiosa, por lo que la elección es vital para el actual régimen de Teherán.

El analista iraní Arash Mahdavi, que reveló la identidad de un consejero secreto del presidente, Mojtaba Hashemi Samareh, declaró que Samareh tiene conexiones con la Guardia Revolucionaria así como también enlaces con los aparatos de inteligencia de Irán, y es el confidente del ayatolá radical Taqi Mesbah-e Yazdi. Durante el período del ex ministro del exterior Ali Akbar Velayati, Samareh, quien encabezó la Oficina de Colocaciones del ministerio, intimidó al personal diplomático con sus esfuerzos por verificar las credenciales religiosas y la lealtad de aquellos que aplican para servir en las misiones iraníes en el extranjero. Samareh quería determinar quiénes eran lo suficientemente devotos como musulmanes y fieles al régimen.

El consejero del presidente también guió y entrenó al personal diplomático. Uno de los cursos que enseñó fue «La Psicología de los Infieles». Según Samareh, la manera de identificar a un musulmán devoto era por sus pantalones, sus zapatos, y su sonrisa, revela el sitio iraní online Rooz.

 

Un vínculo personal con Dios

Ahmadinejad simpatiza fuertemente con el ayatolá Mesbah-e Yazdi, uno de los clérigos más radicales de Irán, según el cual el gobierno debe ser elegido por Dios a través de sus representantes, en especial por el líder supremo y guía espiritual de los iraníes. Esa creencia cuestiona el actual régimen de elecciones populares para la designación de las autoridades religiosas y seculares.

Desde que el Sha de Persia se fue al exilio, en 1979, Khomeini fue designado Guía Supremo de la Revolución, lo que le elevaba a jefe de Estado. A su muerte, en 1989, fue nombrado Guía Supremo el ayatolá Ali Khamenei. Dirige las Fuerzas Armadas, el poder judicial y la temible policía que controla la moral de la población.

El Líder Supremo tiene la última palabra sobre el resto de las instituciones e incluso sobre los individuos. Entre sus facultades figura la de interpretar la Constitución de Irán.

De acuerdo con la filosofía del gobierno iraní, la victoria de la revolución fue posible gracias al favor divino y, por tanto, el pueblo debe obediencia al gobierno de los clérigos.

Rafsanjani alienta la integración plena de Irán a la comunidad internacional y el diálogo con Occidente. Mientras, Yazdi es hostil hacia los ideales y valores occidentales.

Ahmadinejad impulsa desde su llegada al poder un programa de desarrollo nuclear, de cuyos propósitos pacíficos desconfía Occidente. Ese conflicto y sus amenazas con «borrar a Israel del mapa» han aislado a Irán más que nunca. «En su batalla contra el Mundo de Arrogancia, nuestro querido Imam (Khomeini) colocó al régimen que ocupa Qods (Jerusalén) como el objetivo de su lucha. Yo no dudo de que la nueva ola (de operaciones suicidas) que ha empezado en nuestra querida Palestina… es una ola que se ha extendido por el mundo islámico. Muy pronto, esta mancha de desgracia (Israel) será purgada del centro del mundo islámico, y esto es obtenible», dijo el presidente en la conferencia un «Mundo sin sionismo».

Sus discursos más recientes, apoyados con fuerza por el ayatolá Yazdi, se concentran en el vínculo personal con Dios y en la religión, en mensajes leídos como una amenaza sutil a la sociedad civil y a los políticos reformistas.

La presencia de Yazdi y sus seguidores en la Asamblea de Expertos fortalecerá a Ahmadinejad y le dará mayor influencia ante el ayatolá Khamenei .

«La mayor parte del tiempo les digo a mis amigos: No se preocupen por el asunto nuclear, porque Occidente sólo nos está despistando», dijo Ahmadinejad en una mezquita de Teherán al finalizar el ayuno del mes de Ramadán, informó el sitio web Iran News.

«Occidente está desarmado frente a nosotros y no sabe cómo manejar esta cuestión», añadió. «Créanme, hemos sido exitosos en términos legales y de opinión pública. Hablo desde mi propio conocimiento.» Y, para justificar esta convicción, relató: «Alguien me inquirió: Dicen que usted está conectado. Le respondí: Sí, lo estoy. ¿Realmente tiene una conexión? ¿Con quién?, preguntó. Y le contesté que tengo una conexión con Dios. Si somos fieles, Dios nos mostrará su milagro», manifestó Ahmadinejad en una mezquita de Teherán. También la emprendió entonces contra el presidente estadounidense George W. Bush, quien, enfatizó, «también recibe inspiración, pero de Satán».

 

Dos facciones

La tensión y la brecha entre la facción militarista fundamentalista y la relativamente facción conservadora pragmática es visible también respecto al tema nuclear.

De todas formas el liderazgo iraní, conservadores y reformistas por igual, son entusiastas sobre el programa nuclear de Irán. Los seguidores del presidente no temen una confrontación, mientras que los reformistas sostienen que se debe gerenciar la cris
is con Occidente.

«No retrocederemos ni un milímetro, porque dirán primero que cedimos a la presión. Luego, le informarán al mundo que interrumpimos el enriquecimiento de uranio. Pero, ¿acaso no interrumpimos todas esas actividades en la era anterior? ¿Y qué logramos?. Les aseguro que, con la voluntad de Dios, hemos recorrido la mayor parte del camino. Estén seguros de que ellos no tienen el coraje de atacarnos», agregó el mandatario.

Ahmadinejad se refería al gobierno de su moderado antecesor, Mohammad Khatami (1997-2005), que tendió puentes de diálogo con Occidente e intentó implementar cierta apertura política, social y religiosa, que fue fuertemente obstaculizada por las autoridades religiosas.

Según el diario de Londres Al-Hayat, Khatami dijo que los extremistas de Irán aspiraron «imitar a Bin Laden», y estaban dando «el mejor justificativo para los enemigos de atacar al Islam y a Irán». Dijo que los extremistas pensaron que la «obediencia a la democracia, libertad, y al progreso estaban dañando la reputación del país revolucionario en el mundo islámico (Irán)», y agregó, «ellos están compitiendo con el Talibán llamando a la violencia y en llevar a cabo crímenes extremistas que son contrarios a la religión…»

No es la primera vez que Ahmadinejad se ufana de un vínculo directo con Dios. Luego de pronunciar su primer discurso ante la Asamblea General de la ONU en setiembre de 2005, afirmó que alguien allí presente le dijo que una luz lo rodeaba mientras pronunciaba su discurso. El aseguró haberla sentido también.

«Sentí que de repente la atmósfera cambiaba, y por 27 o 28 minutos ninguno de los líderes pestañeó», aseveró luego, en una reunión con uno de los principales ayatolás de Irán, Javadi Amoli.

Los comentarios de Ahmadinejad crearon un enorme revuelo en Irán. Una transcripción y un vídeo con sus declaraciones fueron publicados en un sitio web conservador, Baztab.com, y luego circularon ampliamente en un CD.

La resistencia del gobierno iraní ante la creciente presión internacional se ha renovado, opinó Hooshang Amirahmadi, director del Centro de Estudios sobre Medio Oriente de la estadounidense Universidad de Rutgers.

Aunque sus declaraciones parecen diseñadas para atraer a la base religiosa conservadora de Irán, críticos de la política interna y exterior de Ahmadinejad probablemente coincidan con este refrán persa: «Cuando le hablas a Dios, eres una persona pura. Pero cuando Dios te habla a ti, debes estar loco», sostuvo el periodista iraní Omid Memarian.

 

La segunda revolución islámica

El diario reformista en Internet Rooz informó que los partidarios del ayatolá Yazdi están determinados a usar las próximas elecciones de la Asamblea de Expertos para poner fin a la carrera política de Rafsanjani. El alumno del ayatolá Yazdi, Qassem Ravanbakhsh, publicó un artículo en la edición en línea del semanario Yazdi Parto-e Sokhan que critica la política formulada por Rafsanjani, del ex presidente iraní Mohammad Khatami, y por Hassan Rohani, ex secretario del Concejo Supremo para la Seguridad Nacional quien estaba a cargo de las negociaciones nucleares durante el periodo de Khatami. Ravanbakhsh declaró que el Consejo Guardián debería descalificar a estos individuos, así como también a los clérigos de los partidos reformistas, de participar en las elecciones para la Asamblea de Expertos.

Si el ayatolá Yazdi triunfa en la Asamblea de Expertos, su posición le permitirá controlar abiertamente la política de Irán, criticar a Khamenei, e incluso obligarle a adoptar políticas que corresponden a sus propias posiciones. Yazdi puede inclusive aspirar a suceder a Khamenei como Líder Supremo de Irán, completando así la toma del régimen por la facción fundamentalista encabezada por Yazdi  el mentor del presidente Ahmadinejad- ,y concretando la «Segunda Revolución Islámica», opinó el analista A. Savyon, Director del Proyecto de Medios de Comunicación Iraníes, del Instituto de Investigación de Medios de Información en Medio Oriente. *

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