Nueva manifestación de la izquierda mexicana contra Felipe Calderón

López Obrador se prepara en México para "asumir"

El politico, quien se proclamó «presidente legítimo» en un acto masivo el pasado 16 de setiembre, está convencido de que los comicios generales del 2 de julio fueron fraudulentos y por eso intenta «proteger los intereses» de los mexicanos a través de un autodenominado «gobierno legítimo».

La concentración en la que López Obrador se reunirá nuevamente con sus simpatizantes se realizará en la plaza central de la capital el día en el que México celebra un aniversario más de la Revolución de 1910.

La fecha fue elegida por su simbolismo en referencia al levantamiento armado que se opuso al dictador mexicano Porfirio Díaz al iniciarse el siglo pasado.

En el equipo de López Obrador, quien compitió en las presidenciales tras ser alcalde de la Ciudad de México, aseguran que este lunes sus seguidores le ceñirán en el torso la «banda presidencial» con los colores de la bandera del país, un accesorio que la Constitución contempla de uso exclusivo para el presidente.

«Si cualquier otra persona decide portar una banda presidencial está atentando contra la ley secundaria que regula los símbolos patrios, por ende deben aplicarse las sanciones respectivas», dijo a la AFP Francisco Burgoa, académico de la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

Salvo esa posibilidad, que se concretaría siempre y cuando la «banda presidencial» de López Obrador tenga las mismas especificaciones técnicas que la usada por el presidente constitucional, la ceremonia del líder de la izquierda no tendrá ninguna consecuencia jurídica.

«No tiene ninguna importancia, estaremos presenciando el deseo de un ex candidato que de acuerdo con las instituciones no ganó, hasta tanto su manifestación no atente contra el Estado de derecho no tiene ninguna trascendencia», añadió el especialista.

Para otros observadores, la denominada «presidencia legítima» de López Obrador es «una forma de preparar su candidatura para las próximas elecciones del año 2012 y así intentar mantenerse vigente», argumentó Oscar Camacho, coautor del libro «La victoria que no fue» (Grijalbo), en el que se analizan los factores que le impidieron al izquierdista llegar al poder.

El mismo «Andrés Manuel», como le llaman familiarmente sus seguidores, adelantó la semana pasada que su «gobierno» contará con un gabinete que va «a estar haciendo denuncia pública» de las acciones del presidente constitucional Felipe Calderón, que asumirá en el cargo el próximo 1º de diciembre.

De hecho, el ex candidato está dispuesto a confrontar constantemente al gobierno de Calderón debido a que éste, en su opinión, proviene de las élites que «prefirieron mantener sus privilegios y acrecentarlos, destruir la endeble democracia (y) apostar al fraude» electoral.

«Ahí está el pelele diciendo que la confrontación no le conviene a nadie, claro que no le conviene a nadie, nada más que él la propició, por querer ostentarse como presidente, cuando no ganó la elección presidencial», dijo recientemente López Obrador aludiendo a Felipe Calderón.

Criticado por empeñarse en realizar el acto de este lunes para formalizar su «presidencia legítima», López Obrador «sólo está haciendo uso de su derecho de asociación y manifestación», comentó el académico Francisco Burgoa.

El tribunal electoral confirmó el 5 de setiembre pasado el triunfo de Calderón sobre López Obrador por una exigua diferencia de 0,56% de los votos. *

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