La imagen del nuevo Ortega, en manos de su esposa

Daniel Ortega se encamina a retornar a la presidencia de Nicaragua, a la que llegó en 1979 a través de la revolución armada y que dejó hace 16 años cuando las urnas le arrebataron el poder, aunque su mensaje pacifista y solidario no ha convencido a Estados Unidos, su histórico enemigo.

A punto de cumplir 61 años el próximo sábado, el nuevo Ortega ha ganado la elección con un discurso salpicado de referencias a Dios, al perdón, al amor, a la paz y a la reconciliación.

Su imagen pública está en manos de su esposa, la ‘compañera’ Rosario Murillo, como si su partido, el antes guerrillero Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), fuese un asunto familiar estructurado en torno al caudillo. Y es que el sandinismo revolucionario que llegó al poder en 1979 ha ido desvirtuándose bajo la férula de Ortega para convertirse en el ‘danielismo’ actual, más cercano a la izquierda populista.

De los nueve comandantes de la otrora todopoderosa dirección nacional, sólo quedan en el FSLN tres: el rico hombre de negocios Bayardo Arce, Tomás Borge, y el propio Daniel, que ha cambiado el traje verde olivo por camisas blancas y se ha quitado los gruesos anteojos.

Otros tres integran las filas del Movimiento Renovador Sandinista (MRS) -una escisión del FSLN-, uno ha muerto, otro ha abandonado la política y el noveno, Humberto Ortega Saavedra, tiene una enemistad tan grande con su hermano Daniel que ambos le llegaron a organizar funerales separados a su fallecida madre. El chico revolucionario de familia media es ahora un aburguesado político, reconciliado con la influyente Iglesia Católica, por cuya vicaría pasó hace unos meses después de vivir ‘en pecado’ durante décadas con Murillo, con quien tiene ocho hijos.

El respaldo de Ortega fue definitivo para que hace unas semanas el Parlamento acabara contra uno de los derechos que las nicaragüenses disfrutaron durante cerca de un siglo: el aborto terapéutico, renegando de uno de los principios del sandinismo.

Fiel a su metamorfosis, el viejo marxista, amigo de Fidel Castro y Hugo Chávez, ha sustituido el estribillo del himno del FSLN («Luchamos contra el yanki enemigo de la humanidad») por la pacifista consigna de John Lennon «Dale una oportunidad a la paz». *

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