Secuestrados por las FARC por rebeldes presos

Marchan en Colombia para pedir al gobierno canje con la guerrilla

«El gobierno no avanzará en el acuerdo humanitario mientras persistan acciones terroristas», dijo Uribe al defender su decisión de rescatar a los secuestrados militarmente y poner fin a los contactos para un canje humanitario entre secuestrados y guerrilleros presos, tras un atentado dinamitero a instalaciones militares el jueves que atribuyó a los rebeldes.

Uribe se declaró «frustrado» al conocer las «evidencias» que le mostró el ministro de Defensa sobre la responsabilidad de las FARC en el atentado y dijo que ante la andanada de críticas, tanto internas como de otros gobiernos a su decisión, «el mundo debería reclamarle a las FARC que liberen a los secuestrados».

Los familiares de los secuestrados y el alcalde de Bogotá, el líder de izquierda Luis Eduardo Garzón, y organizaciones sociales que reclaman la negociación, realizaron este martes en la céntrica plaza de Bolívar de la capital del país, una multitudinaria marcha de protesta en contra del anuncio presidencial.

El mandatario colombiano se declaró dispuesto a reunirse con sus colegas de Suiza, Francia y España (países que actúan como facilitadores del canje) para «decirles si podrían ellos, en medio de carros bombas, seguir buscando la decisión de dar una zona de encuentro a un grupo cuya respuesta es explotar esos carros bomba».

«Lo que el mundo les debería decir es ‘entreguen a los secuestrados o quedan condenados eternamente como terroristas’, lo que no puede tener el mundo es esas vacilaciones frente a ellos», subrayó.

«Pasé buena parte de la noche del jueves al viernes pensando en mi decisión para conveniencia nacional. Uno no toma decisiones de esta naturaleza por pataletas, los seres humanos tenemos oscilaciones en el temperamento pero, por Dios, la inmensa responsabilidad del Gobierno obliga a sopesar muy bien toda decisión», enfatizó Uribe a la radio RCN.

A su turno, y ante la andanada de críticas al gobierno, el alto consejero presidencial Fabio Valencia, señaló que aún no están cerradas definitivamente las puertas al canje.

«El presidente (Uribe) dejó abierta la puerta en el sentido de que cuando las FARC (Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia) dejen de utilizar el terrorismo puede volver a intentar esto. Mientras se abren las puertas y se siga respondiendo con bombas, es muy difícil», enfatizó Valencia en diálogo con la AFP.

La protesta realizada este martes en Bogotá fue una prolongación de la que realizaron el sábado en Cali (477 km al suroeste de Bogotá), familiares de los 12 diputados (legisladores municipales) de esa región del país, que están en poder de las FARC desde 2002, y el abrebocas a otra serie de manifestaciones que incluyen peregrinaciones a centros religiosos.

Sin embargo, algunos familiares de secuestrados también se han declarado en favor del rescate militar anunciado por el presidente. «No tenemos alternativa ante la falta de seriedad de la guerrilla», aseguró Jorge Marulanda, hermano del soldado Ricardo Marulanda, secuestrado hace nueve años por el grupo rebelde.

Las FARC habían propuesto intercambiar a 500 rebeldes presos por 58 de los centenares de secuestrados en su poder, que incluyen a la ex candidata presidencial Ingrid Betancourt (que tiene nacionalidad francesa), a tres estadounidenses, así como a políticos, militares y policías, algunos de ellos cautivos desde hace ocho años.

Uribe había aceptado en diciembre una propuesta más limitada de Francia, España y Suiza, para que la «zona de despeje» fuera de 180 km, pero el viernes, y como reacción a un atentado con coche bomba a un complejo militar de Bogotá, suspendió los acercamientos y ordenó el rescate militar de los cautivos. *

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