Murió el disidente que le salvó la vida a Fidel

Medio centenar de disidentes cubanos asistieron ayer en La Habana a los funerales del anciano opositor Jesús Yánez Pelletier, quien murió el lunes víctima de un infarto a los 83 años de edad.

Las exequias, vigiladas muy de cerca por una decena de policías de civil, tuvieron lugar en el habanero Cementerio de Colón y transcurrieron sin incidentes.

Al morir, Yánez Pelletier era vicepresidente del ilegal pero tolerado Comité Cubano de Derechos Humanos. Parte de su celebridad se debía a que hace medio siglo salvó la vida a Fidel Castro, según versiones en La Habana.

«Para la disidencia es una pérdida sensible. Fue un hombre de la unidad, siempre positivo y generoso», dijo Osvaldo Payá, presidente del Movimiento Cristiano Liberación.

«Fue un maestro y guía de las nuevas generaciones de la oposición», señaló por su parte William Herrera, presidente de la Liga Cívica Martiana.

Además de dirigentes de la disidencia, se dieron cita miembros de la llamada «prensa independiente», entre ellos el escritor Raúl Rivero, quien consideró que Yánez Pelletier «fue fundador del movimiento cívico» y trabajó «sin odio ni resentimientos».

Yánez Pelletier salvó la vida a Castro cuando el líder cubano fue hecho prisionero tras el frustrado asalto al cuartel Moncada, el 26 de julio de 1953, dirigido a derrocar al régimen de Fulgencio Batista.

Yánez Pelletier, siendo supervisor militar batistiano de la prisión Boniato donde estaba detenido Castro, denunció y con ello echó abajo un plan urdido por el régimen de Batista para envenenar al joven rebelde.

Poco después fue destituido del ejército batistiano y se unió a las fuerzas rebeldes de Castro, hasta convertirse en su ayudante. En abril de 1960, un año después del triunfo de la revolución castrista, fue apresado acusado y enviado a la cárcel, donde permaneció 11 años.

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