"Arremangarse y salir a la calle"

JOAO PEDRO STÉDILE, dirigente de primera fila del MST (Movimiento de los Trabajadores Rurales sin Tierra) de Brasil, publicó un artículo en Folha de São Paulo del día 10 en que llama a los movimientos sociales a «arremangarse y salir a las calles» para derrotar a la derecha y a la candidatura de Alckmin el domingo 29. También formula reclamos a lo que deberá ser el segundo gobierno de Lula, sobre la base de reconocer sus avances y señalar lo que considera sus insuficiencias, que han sido objeto de críticas por parte del MST, en particular sobre los ritmos de la reforma agraria.

 

Avances e insuficiencias del gobierno

Stédile plantea que desde 1990 a 2002 las clases dominantes implementaron un programa neoliberal desastroso: entregaron al capital financiero e internacional las mejores empresas estatales y privadas, destrozaron los servicios públicos, endeudaron el país al extremo e implementaron las máximas tasas de interés, a consecuencia de lo cual la economía no creció y se concentró la riqueza, dejando para el pueblo fue la pobreza, una desigualdad creciente y el mayor desempleo de la historia. Sintiendo en carne propia estos problemas, en 2002 el pueblo votó a Lula presidente.

En los últimos cuatro años, las fuerzas de izquierda en el gobierno lograron avances en la política exterior, en la defensa de las empresas estatales y en varias áreas sociales, en particular en la educación pública y el salario mínimo. Por el otro lado, el MST se manifestó y luchó contra la lentitud en la aplicación del plan nacional de reforma agraria y la prioridad otorgada al agronegocio. En ello influyó, a juicio del autor, la ausencia de las movilizaciones de masas por parte de la mayoría de los sindicatos y movimientos. Esto se trasladó a la propia campaña electoral, que careció de entusiasmo y de militancia popular. Aún así, los resultados parecían previsibles, pero errores cometidos en la campaña de Lula en los últimos días permitieron a la derecha unificarse en torno a Alckmin (como en 1989 con Collor) y llevar la elección al segundo turno. Lo mismo ocurrió en diversos estados, por cuyos gobiernos competirán candidatos derechistas.

«Pero, como todo en la vida, hay contradicciones», escribe Stédile. «La unidad de la derecha en torno a Alckmin provocará el debate de ideas y proyectos. La campaña deberá dejar en claro los intereses de clase que hay por detrás de cada candidatura. La de Alckmin representa los intereses del capital financiero, de las trasnacionales, del gobierno Bush, de la burguesía brasilera y de los sostenedores del agronegocio, que están ansiosos por retomar las riendas del gobierno».

 

Cerrar el paso a Alckmin y a la derecha

El primer punto de su programa  señala el autor- es reiterar las privatizaciones de los gobiernos de FHCardoso, referidas concretamente a Petrobras, los bancos estatales, los correos y carreteras. Siguen las reformas laboral, tributaria y de la previsión social, en sentido regresivo. Vuelven a colocar sobre el tapete el ALCA. Y amenazan a los luchadores sociales con la represión y la cárcel.

Estos puntos se ven confirmados por el debate del pasado domingo entre Lula y Alckmin. Aunque éste dijo que no privatizaría los grandes centros señalados, ese objetivo está señalado expresamente en su programa electoral, con el agregado de que él mismo como gobernador de São Paulo privatizó la línea 4 del metro antes aún de que exista y dejó pronto el plan para vender las acciones de Nossa Caixa estadual a fin de cubrir el agujero del déficit de 1200 millones en las cuentas del estado. En ese debate también defendió el inicuo sistema penitenciario de São Paulo, que transformó las cárceles en centrales del crimen organizado. En cuanto al ALCA, cabe agregar que FHCardoso, en reciente entrevista en El País de Madrid, dice que «es increíble cómo el Mercosur le dio la espalda al ALCA», cuando uno de los grandes logros de los mandatarios del Mercosur, en la Cumbre de noviembre pasado en Mar del Plata, fue precisamente haber enterrado el ALCA, un plan de dominio del continente de Alaska a Tierra del Fuego.

La conclusión de Stédile es que «los movimientos sociales y todos sus militantes debemos arremangarnos y salir a las calles para derrotar la candidatura Alckmin y sus intereses de clase. No podemos vacilar. Una victoria de Alckmin sería una derrota gravísima para el pueblo brasileño»

 

El próximo gobierno Lula

Para el próximo gobierno Lula  concluye- vamos a seguir movilizados por soluciones a fondo de los problemas del desempleo, la educación, la reforma agraria, la vivienda, la distribución del ingreso. «No hay cambios sociales sin la participación del pueblo, sin la movilización popular». *

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