Graves incidentes en el Hospital Francés en huelga

Matones se encargan de la represión social en Argentina

El jefe de gabinete, Alberto Fernández, debió desmentir ayer que los agresores a trabajadores en conflicto y a periodistas de distintos medios que fueron salvajemente golpeados, tengan algún vinculo con él que es el titular del Partido Justicialista local. «Lo que hay que entender es que uno no está avalando estas cosas», manifestó. Pero las imágenes de la TV dejaron pegados rostros de «barra bravas» de varios clubes de fútbol que son carne de cañón en faenas como las relatadas. Uno de ellos estaba armado.

Las cámaras de TV captaron además cómo fue agredido el diputado nacional Carlos Tinnirello, del Nuevo Espacio Social, cuando intentaba entablar un diálogo con el interventor recientemente designado para el hospital. La policía federal, se vio por la TV, protegió a los matones y el juzgado impidió que los huelguistas verificaran que se les tomaran las huellas digitales a los «barras bravas». Ninguno fue detenido.

Antes de que se desataran los incidentes, los empleados del hospital habían decidido extender el paro -que comenzó el pasado lunes- por 24 horas más, porque -según el delegado gremial, David Garuti, «es para que nos paguen los sueldos atrasados, porque no cobramos hace cuatro meses y hasta que reincorporen al personal despedido».

El Hospital Francés tiene un largo conflicto y los gremialistas atribuyen la decadencia al vaciamiento del hospital, que es privado, vinculado a la colectividad gala. En diciembre quebró la Fundación que lo dirigía y se suspendió el pago de los haberes, que se extendió por cuatro meses. En marzo la Legislatura porteña aprobó un desembolso único de 8,5 millones de pesos para abonar los salarios atrasados, fondo que se agotó en menos de dos meses. El día 5 de abril pasado las autoridades nacionales dispusieron su intervención. El martes, mientras se efectuaba el paro y el personal había tomado el hall central del hospital, una treintena de individuos irrumpió en el lugar golpeando a manifestantes, periodistas y a algunos funcionarios.

La legisladora porteña Beatriz Baltroc, que se encontraba en el edificio cuando la agresión, denunció que «una patota, con apoyo de la Policía, reprimió una asamblea y trató de desalojar a los trabajadores» del centro de salud, tras lo cual expresó su «repudio y rechazo» a los incidentes. Testigos presenciales señalaron que los agresores cantaban: Estos son los muchachos de la jota pe» (Juventud Peronista).

Contra las evidencias da la TV, el director general del hospital, Walter González, negó la versión de los trabajadores, mientras que el interventor de la institución, Juan Salvatierra, afirmó: «No me consta que adentro del hospital haya personas que no pertenezcan al (hospital) Francés» (sic).

Los huelguistas tienen el apoyo de partidos de izquierda, entre ellos el Partido Obrero, que orienta cuando puede los conflictos a un fuerte enfrentamiento con el gobierno nacional al que acusa de mantener un «doble discurso» frente a las luchas sociales. El interrogante pendiente de respuesta es si la represión se «privatizó» a manos de matones. La intervención afirma que un sector médico los respalda. *

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