Han invadido campos, jardines y cocinas del mundo desde el siglo XIX, causando estragos

Una "guerra civil" para eliminar a las peligrosas hormigas argentinas

No miden ni tres milímetros, actúan como una cooperativa, son hermanas del alma y desde las orillas del río Paraná se subieron a barcos en tiempos en que llegaban miles de inmigrantes europeos a Argentina y salían cargas hacia Australia, España, Portugal, Francia, Italia, Nueva Zelanda y Estados Unidos. Las «linepithema humile» fueron «descritas como una especie argentina en 1866. Las primeras de su tipo llegaron a Norteamérica en 1891 en un barco en Nueva Orleans (Luisiana, sur) y en su expansión arribaron a California en 1907″, explicó el biólogo Neil Tsutsui, de la Universidad de California en Irvine (UCI).

El problema con la especie es que han producido desequilibrios en el ecosistema donde radican, dañan los cultivos y existen varios estudios que demuestran cómo la irrupción de las hormigas argentinas ha significado prácticamente la eliminación de otras especies de hormigas en diferentes partes.

Tsutsui, quien comenzó a investigar la especie hace 10 años, cree que las hormigas argentinas identifican a las hormigas «enemigas» mediante su aroma, y las forasteras que huelen diferente deben ser eliminadas.

Tras probar algunas sustancias químicas,»tomamos hormigas de una colonia y colocamos a una o varias la sustancia sobre su exoesqueleto (caparazón). Descubrimos que entonces no se reconocían y se trataban como enemigas, eso fue lo vimos», manifestó el científico.

Elaborando una manera de cambiarles el olor a las integrantes del mismo clan, el científico cree posible desatar una «guerra civil» y como las sureñas «son muy agresivas» se decapitarían al instante.

Según los investigadores de la UCI, las 1,200 hormigas que han sido utilizadas como conejillos de indias para sus investigaciones han terminado decapitándose. *

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