Los premios anti-Nobel 2006
Los premios «anti-Nobel», que buscan ser una alternativa irónica a su formal contraparte escandinava, fueron anunciados por ganadores de verdaderos premios Nobel en Cambridge, Massachusetts (noreste).
En la ceremonia, que duró dos horas, los científicos estallaron en carcajadas cada vez que alguien mencionaba la palabra «inercia», el tema de la noche.
«Este es probablemente el único lugar del mundo donde la geometría fractal es aplaudida», dijo Bill Card, miembro de la audiencia.
Ivan Schwab, de la Universidad de California Davis; y Philip May, de la Universidad de California Los Angeles, recibieron el premio de ornitología por su trabajo sobre la habilidad del pájaro carpintero en evitar dañarse la cabeza.
Wasmia Al-Houty, de la Universidad de Kuwait; y Faten Al-Mussalam, de la autoridad pública ambiental kuwaití, se llevaron el premio a la nutrición por mostrar que los escarabajos coprófagos, que se alimentan de estiércol, son de hecho bastante mañosos a la hora de comer.
Los miembros de la audiencia se opusieron a las nuevas normas de seguridad, que intentaban poner un freno a una tradición de estos premios: lanzar avioncitos de papel. A lo largo de la noche, cientos de avioncitos fueron lanzados hacia el estrado, donde el físico de Harvard Roy Glauber los barrió diligentemente, como lo ha hecho en los últimos 10 años.
Glauber insistió en mantener su rol de barrendero en la ceremonia, pese a haber sido laureado con el premio Nobel de Física el año pasado.
Pese al tono irreverente de la ceremonia, los premios son tomados cada vez más en serio por la comunidad científica, con ocho de los 10 ganadores de este año pagando su cuota correspondiente para asistir a la ceremonia.
Uno de los que no pudo asistir por motivos familiares es Howard Stapleton, de Merthyr Tydfil (Gales), a quien se le otorgó el premio a la paz por inventar un repelente electromecánico de adolescentes.
El artefacto hace un irritante ruido diseñado para ser audible por los adolescentes pero no por adultos. Stapleton utilizó la misma tecnología para crear ‘ringtones’ que pueden ser escuchados por adolescentes pero no por sus maestros.
Los estadounidenses Lynn Halpern, Randolph Blake y James Hillenbrand, recibieron el premio acústico por descubrir por qué a las personas les disgusta el sonido de las uñas arañando un pizarrón. La audiencia se erizó cuando los premiados recrearon el molesto sonido.
Y dos investigadores australianos que calcularon cuántas fotos hay que sacar para asegurarse que nadie salga con los ojos cerrados en una foto grupal recibieron el premio de matemáticas.
Francis Fesmire, de la Universidad de Tennessee, saludó con un guante de goma en la mano al aceptar el premio de medicina por su informe «Interrupción del hipo con un masaje rectal dactilar».
Por su parte, el galardón de física fue para Basile Audoly y Sebastien Neukirch, de la Universidad de París, por su estudio sobre por qué los espaguetis secos tienden a quebrarse en más de dos pedazos.
Y un grupo de científicos de la Universidad de Valencia y la Universidad de Islas Baleares, en España, recibieron el premio de química por su estudio «Velocidad ultrasónica en el queso cheddar afectada por la temperatura».
También especializado en queso, Bart Knols, de la Universidad agrícola de Wageningen en Holanda, ganó el premio de biología por mostrar que el mosquito Anofeles femenino, que transmite la malaria, se ve tan atraído por queso limburger como por pies humanos.
En sus palabras de cierre, el anfitrión Marc Abrahams advirtió: «Si no ganaron un premio anti-Nobel este año, y especialmente si lo hicieron, ¡que tengan mejor suerte el año próximo!» *
Dios
Los tiempos de hacer donaciones en la iglesia dejando dinero en una canastita pueden convertirse en pasado si Marty Baker, un pastor estadounidense, logra imponer su nuevo método: cajeros automáticos que aceptan tarjetas de crédito y de débito.
Baker, pastor del estado sureño de Georgia, tuvo una idea divina para recolectar dinero para la iglesia: cajeros automáticos, o Giving Kiosks, que permiten a los fieles cumplir con su donación mediante el simple acto de pasar una tarjeta de crédito.
Estos «quioscos» se han convertido en un éxito en esta congregación protestante, Stevens Creek Community Church.
Compartí tu opinión con toda la comunidad