Cuba recuerda atentado
El sabotaje, el más grave atentado perpetrado en los casi 48 años de revolución de Fidel Castro, será motivo de un acto político central la noche de este viernes en el Teatro Karl Marx, en el que es casi segura la presencia de Raúl Castro, quien desde el 31 de julio sustituye a su hermano Fidel en el poder. Fidel Castro, sometido a una cirugía intestinal el 27 de julio, envió una ofrenda floral al Cementerio Colón, adonde en la mañana peregrinó medio millar de personas -familiares y funcionarios de gobierno- para rendir tributo a las víctimas.
«A Posada Carriles hay que ponerlo en manos de la justicia, ha cometido un crimen y como todo criminal debe ser juzgado», declaró a la AFP Pedro Ross, miembro del Buró Político del gobernante Partido Comunista (PCC, único) y quien encabezó la emotiva ceremonia en el panteón de las Fuerzas Armadas.
Al concluir la peregrinación a la tumba que guarda restos de las víctimas, Ross reaccionó ante la oposición que puso el jueves el gobierno de Washington a que el anticastrista sea liberado -como había recomendado un magistrado-, pues considera que debe insistir en encontrar un tercer país que lo reciba, que no sea Cuba o Venezuela.
«Es una dilación para seguir dándole tiempo y buscar la manera de mantenerlo fuera de las manos de la justicia», estimó Ross, al insistir en que Washington lo protege. La Habana y Caracas, aliados incondicionales, consideran que Estados Unidos tiende en el caso Posada Carriles una «cortina de humo» al oponerse a que quede en libertad y así protegerlo.
Venezuela pide su extradición por haberse fugado en 1985 de una cárcel cuando aún estaba sometido a proceso por el atentado y el presidente Hugo Chávez acusó hace dos semanas, ante la Asamblea General de la ONU, al gobierno de George W. Bush de «doble rasero» en la lucha contra el terrorismo.
«Cada acción desfachatada (de EEUU) es una bofetada infinita de dolor para nuestros corazones. Queremos justicia y no nos vamos a cansar de exigirla a pesar de todos estos años», manifestó Odalys Pérez, hija del piloto del avión. La nave, que partió de Guyana y tenía como destino final Cuba, fue derribada en pleno vuelo frente a las costas de Barbados el 6 de octubre de 1976, con 57 cubanos, entre ellos el equipo juvenil de esgrima, 11 guyaneses y cinco norcoreanos.
La jornada de actos de conmemoración lleva ya varios días y los medios de comunicación -bajo control estatal- dedican amplios espacios para reseñar testimonios de familiares de las víctimas. *
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