Ejército filipino persigue a guerrilleros musulmanes

La ofensiva contra los rebeldes deja muertos

Jolo, Filipinas, ANSA

Entre los secuestrados hay dos periodistas franceses, uno estadounidense, tres ciudadanos malayos y 16 filipinos cuya situación se agrava de hora en hora, puesto que según algunas versiones ya no estarían en la isla de Jolo o serían utilizados por los rebeldes como «escudos humanos».

Manila rechazó asimismo el pedido de cese del fuego hecho el sábado por los guerrilleros que querrían negociar la liberación de los rehenes.

«La operación fue lanzada y no podemos comprometer nuestras posiciones militares declarando un cese del fuego», dijo el presidente filipino, Joseph Estrada.

Estrada añadió que ahora es demasiado tarde para negociar, puesto que los guerrilleros tuvieron tiempo suficiente para tantear el terreno en coloquios con «emisarios creíbles».

Manila decidió por lo tanto asumir una posición muy dura, admitiendo sin embargo que la operación de extraordinaria envergadura en la que participan 4.000 soldados, aviones, helicópteros y en la que se emplea artillería pesada, podría provocar un gran número de víctimas entre los civiles.

Para hacer frente a las inevitables consecuencias de una prolongada batalla en la región que acarrearía consecuencias entre los civiles, fueron constituidos equipos médicos de emergencia listos para intervenir en la isla, en el caso de la evacuación de heridos de las zonas de los combates.

Preocupa cada vez más la suerte corrida por los rehenes, que según el gobernador de la provincia de Sulu, a la que pertenece la isla de Jolo, estarían vivos pero los rebeldes los estarían utilizando como «escudos humanos».

Se trata de una información que no fue confirmada, si bien los militares admitieron que no quisieron bombardear los campos de guerrilleros ante el temor de provocar la muerte de los prisioneros.

Los rehenes no pudieron ser localizados y probablemente fueron separados y estarían en manos de grupos más o menos numerosos de rebeldes.

La operación lanzada por Manila contra los guerrilleros debía ser «relámpago», pero los mandos militares filipinos admitieron que podría durar una semana o aún más y hay quienes entre los generales ventilan la posibilidad de que los combates puedan durar meses.

«Si logramos resolver el problema de Jolo en un mes podremos hablar de resultados extraordinarios», declaró un general retirado, veterano en este tipo de operaciones.

El ejército había presionado fuertemente al gobierno de Manila para lanzar la operación después de que la guerrilla secuestrara el domingo pasado a otros tres malasios de la isla de Borneo y los llevara a Jolo.

Fue el último de una serie de secuestros que comenzaron en abril con el asalto a un centro turístico malasio en la isla de Sipadán.

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