RAFAEL CORREA, CANDIDATO A LA PRESIDENCIA DE ECUADOR

Un seguidor de Chávez alborota política ecuatoriana en antesala de comicios

El aspirante por Alianza País -al que cuatro encuestadoras perfilan como el vencedor en la elección del 15 de octubre- delinea un proyecto que a su juicio derivará en una revolución «profunda, radical y rápida».

«Hay que superar todas las falacias del neoliberalismo y buscar eso que se ha llamado en Latinoamérica el socialismo del siglo XXI», declaró en un encuentro con la prensa extranjera este lunes.

La palabra cambio es la que más se repite en su discurso: cambio de Constitución, cambio de modelo económico, cambio de modelo social. Tal es la fórmula en la que engloba la transformación de la nación más inestable de la región (siete presidentes en una década).

«No queremos hacerle reformitas al sistema. Queremos un nuevo sistema en lo político (una democracia real, directa, participativa) y económico. El neoliberalismo ha sido un desastre en el mundo, y en particular en Latinoamérica, en Ecuador», señaló apoyando el puño cerrado sobre la mesa.

«Tenemos que ir a otro modelo que recupere ese rol fundamental del Estado en la economía, que supere tanto mito como, por ejemplo, que toca privatizar hasta las piedras, que las sociedades deban someterse a esa entelequia llamada mercado», agregó.

Correa empieza por dirigir sus dardos contra la que denomina «burocracia internacional» del Fondo Monetario Internacional (FMI) y Banco Mundial (BM), mejora la puntería contra los acreedores internacionales y parece herir de muerte a los partidos políticos.

«Mientras menos relación tengamos con esa burocracia internacional, incompetente, indolente, mejor», sostiene, y agrega que, de llegar al Ejecutivo, pedirá explicaciones al BM sobre «la extorsión que sufrió siendo ministro» a raíz de un préstamo de 100 millones de dólares que le fue negado.

«Y de no darnos argumentos satisfactorios, el representante del Banco será expulsado. ¡Ya basta! Somos un país soberano y no soportaremos ninguna insolencia», advirtió.

Correa también espera asumir el poder para notificarle a Estados Unidos que si quiere seguir operando la base antidrogas de Manta (suroeste) antes deberá aceptar que su país pueda tener un destacamento militar en Miami.

Y lo que para él es más importante: alentar la integración latinoamericana.

«Esto no puede esperar un día más, sobre todo ahora que se cuenta con los gobiernos progresistas de Néstor Kirchner, Lula da Silva, Hugo Chávez, Evo Morales, Tabaré Vásquez y Michelle Bachelet», aseguró en referencia a los mandatarios de Argentina, Brasil, Venezuela, Bolivia, Uruguay y Chile respectivamente.

Tampoco oculta su amistad con el presidente venezolano, a quien conoció hace poco más de un año cuando surgió lo que describe como «una simpatía inmediata» que no implica «el financiamiento de su campaña», como sugirieron sus críticos.

Correa insistió en que sus propuestas asustan a la «partidocracia» al extremo de querer planear un fraude o un golpe de Estado.

 

Transparencia

El gobierno de Ecuador defendió la transparencia con la que organiza las elecciones del 15 de octubre ante la alarma de candidatos por un posible fraude, y aseguró que la OEA redobló sus esfuerzos para evitar irregularidades.

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