Pintadas antisemitas cerca de templos hebreos

Presiones sobre Néstor Kirchner para que se aleje de Hugo Chávez

Justamente estaban en Nueva York la senadora Cristina Fernández de Kirchner y el canciller Jorge Taiana, buscando dar seguridades a la comunidad judía norteamericana sobre la política oficial opuesta a cualquier forma de discriminación.

Simultáneamente, se ha desatado una polémica dentro de organizaciones judeo-argentinas. Es que el titular de la DAIA, que cobija a numerosas entidades, Jorge Kirzembaum afirmó que el procesamiento del ex dirigente de esa entidad, Rubén Beraja, encartado con el juez Juan José Galeano y otros en la distorsión de la investigación de la voladura de la mutual AMIA, es «el procesamiento a toda la comunidad judía».

Se le fueron a las barbas entidades de familiares de víctimas y líneas opositoras al sesgo conservador de las autoridades de DAIA. Conviene aclarar que además del nuevo proceso, Beraja ya lo está por estafa en la quiebra del Banco Mayo.

No les fue mal a Fernández de Kirchner y a Taiana en Nueva York. La senadora ha hilvanado buenas relaciones con organizaciones de judíos americanos así que a ella y al canciller le creen cuando sostienen que deben considerarse algunos actos hostiles contra judíos como residuales. Pese a todo escucharon objeciones de esas entidades influyentes en la política norteamericana por los vínculos entre Néstor Kirchner y Hugo Chávez.

Las relaciones del venezolano con Irán, lo ha colocado en el index de los sectores más conservadores de la comunidad judía, en EEUU y aquí.

En Nueva York y en Buenos Aires, de la boca de sus referentes institucionales se oye también el peligroso argumento que criticar la política externa de Israel, los ataques aéreos al Líbano u otros actos que han sido repudiados por un espacio ideológico amplio es «una manera de ser antisemita». Por caso Kirzembaum fustigó como antisemita un documento del decano de la facultad de Filosofía que castigaba con el anatema de «genocida» las agresiones aéreas y terrestres de Israel en el Líbano.

En rigor, unir crítica del gobierno israelí con antisemitismo es un argumento falaz. Lo novedoso es usar la buena relación con Venezuela como un «acto preocupante». Cristina Fernández debió decir en Nueva York: «Los aliados los elegimos nosotros», a guisa de réplica a la impugnación a las buenas relaciones con Caracas.

Diego Guelar, ex embajador de Carlos Menem en Washington y hoy consejero en política externa del empresario Mauricio Macri, el mayor referente de la derecha que busca ser alternativa a Kirchner, ya anticipo que su espacio que comparte con Ricardo López Murphy en el PRO, se opondrá en el Parlamento a que se ratifique el documento que da ingreso a Venezuela en el Mercosur.

Es probable que a Kirchner le irrite algún acto histriónico de Chávez pero comprende que es lo que está en juego. De la misma manera la lógica del procesamiento a los personajes que han hecho fracasar la investigación de la voladura de la AMIA, llevaría ante los jueces, al ex presidente Carlos Menem junto a algunos de sus ministros.

Las fuerzas interesadas en impedirlo parecen haber encontrado el atajo; dar por cierto que Irán estuvo detrás del terror, y con ese dato que no tiene aval judicial, reclamarle a Kirchner que rompa relaciones con Teherán, de una señal «positiva» a Washington y se aleje de Caracas.

Este es el meollo del brote antisemita. *

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