Primer ministro húngaro se mantiene firme
El primer ministro Ferenc Gyurcsany, quien confesó haber mentido, desencadenando los peores motines en Hungría desde el fin del comunismo, enfrentaba este miércoles fuertes presiones de la oposición, que exige su partida incondicional luego de una segunda noche de violencia.
Gyurcsany declaró el miércoles que no tendrá «paciencia alguna» con quienes perturben el orden público, después de que manifestantes se enfrentaron a la policía por segunda noche consecutiva en Budapest.
«No tendremos paciencia con ellos», declaró Gyurcsany, al referirse a los centenares de manifestantes que piden desde el lunes su renuncia por medio de actos violentos.
Estas protestas dejaron 57 heridos y dieron lugar a 98 arrestos en la capital, anunciaron las autoridades este miércoles.
Cientos de policías antimotines, algunos a caballo y otros con perros de combate, utilizaron gases lacrimógenos y cañones de agua para dispersar a la multitud, integrada fundamentalmente por jóvenes, algunos de los cuales tenían el rostro cubierto por pasamontañas, constató la AFP.
«El primer ministro reconoció que había mentido, nosotros queremos que renuncie», declaró a la AFP Marton, de 21 años, un estudiante de recursos humanos.
Janos Ader, uno de los principales dirigentes del partido de derecha Fidesz y vicepresidente del Parlamento, exigió el miércoles la renuncia incondicional de Gyurcsany.
«El primer ministro y su gobierno deben partir, sean cuales fueren los resultados de las próximas elecciones municipales», declaró a la televisión pública.
El martes, el presidente de Fidesz, Victor Orban, se había limitado a pedir la renuncia del primer ministro en caso de derrota de los socialistas en las elecciones municipales del 1 de octubre.
En las últimas encuestas, los socialistas obtenían sólo 23% en las intenciones de voto, contra 34 % para el Fidesz.
La noche del lunes, unos 3.000 manifestantes se habían congregado ante la televisión nacional. A pesar de los cañones de agua y los gases lacrimógenos, algunos de ellos lograron entraron y saquearon las oficinas de la televisión. Estos actos de violencia dejaron unos 150 heridos, uno de ellos grave. *
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