"Ni un milímetro de sumisión con el gobierno"

La CTA se aleja de Kirchner

Hoy se agota el plazo para inscribir listas y candidatos que intervendrán en la elección del 9 de noviembre. Por primera vez desde su fundación, no estará al frente la lista histórica, Víctor De Gennaro quien deja su cargo de secretario general. Tendrá otro puesto, sin embargo, pero que le permitirá poner toda su atención a un antiguo proyecto de esta central disidente de la pro oficialista CGT: construir un espacio de izquierda política y social, como nuevo proyecto político que pretende ser superador a experiencias anteriores de ese universo.

La CTA nació hace 15 años y fue un baluarte obrero-popular de oposición a Carlos Menem. En esa postura estuvo también el hoy secretario general de la CGT, Hugo Moyano, pero desde fuera de la central sindical. La irrupción de Néstor Kirchner permitió por un lado que Moyano reuniera fuerzas para controlar la CGT y generó en la CTA la idea que el Presidente acataría una disposición de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) reclamando para esta central disidente, la personaría gremial que le permita negociar convenios de trabajo. Si bien Kirchner prometió dar ese paso, optó por dejarle el poder formal, al menos, de la representación sindical a la CGT.

Dentro de la CGT está latente una crisis con la revelación que uno de sus pilares, el dirigente del transporte automotor, Juan Manuel Palacios, anunció su retiro de la vida sindical al difundirse que es propietario de campos.

A diferencia de la CGT, la CTA agrupa amén de sindicatos, a organizaciones sociales como la de varios sectores «piqueteros», y a afiliados directos, en general trabajadores independientes. Para la elección de sus autoridades, votan todos los afiliados.

La lista histórica que dirige la CTA, llamada Germán Abdala, en homenaje al fallecido líder de los trabajadores del Estado, va a estar encabezada por el dirigente docente, Hugo Yaseki. El sindicalista reunió el consenso necesario entre la mayoría de los integrantes de la central, que proclaman «la autonomía del Gobierno y de los partidos políticos», y no quieren » ni un milímetro de sumisión», proclamó Yasky. A diferencia de la postura de otros dirigentes que pretendían un «mayor acercamiento» de la CTA a las políticas de Kirchner.

Entre estos está Edgardo Depetri, Luis D’Elía, o Milagro Sala, cuadros históricos, el primero hoy diputados nacional por el Frente para la Victoria, el otro, subsecretario de Tierras para el Hábitat Social. Dicho de otro modo, la cúpula de la CTA no contará con dirigentes ultrakirchneristas. El kirchnerismo no presentará lista propia y habrá que ver si sigue dentro de la CTA donde también se cobijan clasistas con influencia de partidos de izquierda, particularmente el comunista.

Yasky, titular del poderoso sindicato de maestros, no es un opositor a Kirchner, pero pretende que el Gobierno reconozca la personería gremial de la CTA. Le dijo al diario «La Nación»: «No se la puede subestimar diciendo que su función es sólo testimonial o discursiva. Si la CTA fuera reconocida en pie de igualdad legal con la CGT, estaría en condiciones de demostrar que sus planteos, con democracia sindical, tienen la fuerza que hoy le impide la discriminación de la que es víctima». *

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