El premier tailandés se enteró en Nueva York, cuando iba a participar en la asamblea de la ONU

Tailandia: golpe de Estado militar contra primer ministro Shinawatra

«Las fuerzas armadas tailandesas dirigidas por el general Sonthi Boonyaratglin derrocaron al gobierno del primer ministro Thaksin Shinawatra e impusieron la ley marcial», anunció el general Prapass Sakuntanat.

Además la Constitución tailandesa de 1997 fue anulada, al igual que el Parlamento, el gobierno y el Tribunal Constitucional, añadió el general en la televisión pública en nombre de los golpistas.

«Para mantener la ley y el orden» se ha puesto fin a estas instituciones, dijo, especificando que «todos los tribunales, con la excepción del Constitucional, pueden seguir funcionando».

Es la primera vez desde mayo de 1992 que el ejército se adueña del poder en Tailandia.

El martes por la noche el general Sonthi -jefe del ejército y hasta ahora comandante supremo de los militares- y los altos mandos de la marina y la fuerza aérea fueron recibidos durante más de dos horas por el rey Bhumibol Adulyadej, de 78 años, según una fuente palaciega.

Tanques y soldados seguían apostados en las calles de la capital. Según un alto mando del ejército, los insurgentes controlan seis canales de televisión y varias emisoras de radio.

Entretanto en Nueva York, donde asiste a la Asamblea General anual de la ONU, Thaksin anunció que está «tranquilo» y que sigue considerándose el jefe del gobierno. Anteriormente había anunciado por televisión la destitución del general Sonthi y la declaración del estado de emergencia.

El «Consejo para la Reforma Política», entidad que engloba a los golpistas, «levantó el estado de emergencia», anunció el general Prapass, quien hace las veces de portavoz de los autores de la asonada militar.

En una declaración leída por televisión, el general Sonthi, de 59 años, primer musulmán al mando del ejército en Tailandia, de mayoría budista, declaró que la toma de poder era provisional y que el gobierno «será devuelto al pueblo tai tan pronto como sea posible».

Por ahora, según un comunicado de los golpistas, leído por televisión, «como el país no tiene primer ministro, todos los poderes legales que la ley autoriza al primer ministro serán traspasados al líder del Consejo».

Se referían al general Sonthi, quien ha estimado que «el gobierno democráticamente electo (de Thaksin) había causado una división sin precedentes en la sociedad tailandesa».

Mientras tanto, la televisión, que ha interrumpido su programación, difundía imágenes del Rey.

Según fuentes militares, varios generales leales a Thaksin se han agrupado a las afueras de Bangkok para participar en una reunión de crisis.

El golpe ya resonó fuera de Tailandia. Estados Unidos llama a los tailandeses a «resolver pacíficamente sus discrepancias (..) de acuerdo con los principios de la democracia y la legalidad», según un portavoz del Departamento de Estado norteamericano.

Thaksin, un multimillonario empresario de 57 años, dirigía el país con mano férrea desde 2001.

Desde hace unas semanas, sus adversarios llevaban a cabo una campaña para destronarlo y en agosto, tras el hallazgo de un coche con explosivos cerca de su residencia, Thaksin acusó a oficiales del ejército de haber intentado atentar contra su vida.

En el sur de Tailandia, la dureza con la que combatía el separatismo musulmán suscitaba la desconfianza de la población.

A finales de enero surgió un elemento catalizador de la oposición cuando su familia vendió su participación en el imperio Shin Corp, considerado un bien estratégico, por lo que miles de manifestantes pidieron a gritos en la calle la dimisión del primer ministro.

Para tratar de superar la crisis, Thaksin adelantó tres años las elecciones legislativas, que acabó ganando su partido, pero el escrutinio, boicoteado por la oposición, fue invalidado por el Tribunal Constitucional tras la intervención del Rey.

Tailandia es una monarquía constitucional dividida. Las provincias rurales del norte y del noreste parecen fieles a Thaksin, mientras que Bangkok y el sur le son hostiles. *

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