Espeluznantes testimonios en juicio de Saddam
«Estuvimos varios minutos expuestos al humo blanco, al olor pestilente. Después los latidos de mi corazón se aceleraron, vomité, me ardían los ojos y no aguantaba de pie», contó Iskandar Mahmud Abdel Rahman, de 41 años.
«Nunca he recuperado completamente la vista y mi cuerpo se llenó de quemaduras», agregó mostrando al tribunal su espalda cubierta de cicatrices durante la novena audiencia del juicio de Saddam Hussein, acusado de genocidio, y de seis de sus lugartenientes.
Ubaid Mahmud Mohamed, de 58 años, relató el ataque contra la aldea de Seyusinan el 22 de marzo de 1988. «Oí a un habitante gritar +¡Corran para salvar sus vidas, es un ataque químico, es un ataque químico!+. Mi esposa y mis seis hijos fallecieron y muchas veces deseé haber muerto con ellos. No hay nada peor que sobrevivir a la muerte de los hijos», afirmó.
Saddam Hussein y sus colaboradores están siendo juzgados por las campañas militares de Al Anfal contra los kurdos, que se estima que causaron más de 180.000 muertos en 1987-88.
Podrían ser condenados a la pena de muerte al término del juicio, cuyas audiencias proseguirán el miércoles.
En cuanto al agitado presente del país, azotado por una violencia endémica, no se anuncian cambios con respecto a la presencia de militares norteamericanos, que según el jefe del Comando Central Estadounidense (Centcom) John Abizaid se mantendrá invariable por ahora.
«Creo que este nivel probablemente tendrá que ser mantenido a lo largo de la primavera (boreal), y luego volveremos a evaluarlo», dijo en alusión a los más de 140.000 militares apostados en el país.
El ejército estadounidense anunció el martes que las fuerzas iraquíes se harán cargo de la seguridad de una segunda provincia sureña, con el traspaso el jueves del control de Zi Qar, mayoritariamente chiita y hasta ahora controlada por la Fuerza Multinacional (FMN), cuyas tropas estarán a disposición de las iraquíes para apoyarlas o entrenarlas.
El pasado 13 de julio, las tropas británicas y australianas traspasaron el control de Muthanna, también en el sur.
Paralelamente persisten los ataques y aumenta la preocupación.
El lunes el secretario general de la ONU, Kofi Annan, instó a la comunidad internacional a actuar urgentemente para evitar que Irak se sumerja en una «vasta guerra civil».
Al menos 16 personas murieron y otras 40 resultaron heridas el martes en una serie de ataques, según fuentes de la seguridad.
En Basora (sur), los consulados británico e iraní fueron objeto de disparos de cohetes y de obuses de mortero que no causaron víctimas.
El ejército estadounidense anunció la muerte de tres militares entre el domingo y el lunes en Bagdad con lo que ascienden a 2.682 los soldados y personal asimilado norteamericanos muertos en Irak desde marzo de 2003, según un balance de la AFP elaborado a partir de datos del Pentágono.
En política interior, el gobierno iraquí hizo un gesto que sin duda agradará a Turquía al decretar el cierre de todos los locales del Partido de los Trabajadores kurdos (PKK, turco) en su territorio.
Ankara se ha quejado a menudo de la pasividad de Bagdad y de Washington frente al PKK, que según sospecha utiliza campos en el norte de Irak como retaguardia para sus ataques en el sureste de Turquía. *
La cantidad de soldados estadounidenses en Irak se debe mantener en su nivel actual, 140.000 militares, en los próximos meses, para controlar la violencia confesional y mantener la seguridad en Bagdad, dijo el martes el jefe del Comando Central Estadounidense (Centcom), John Abizaid.
«Creo que este nivel probablemente tendrá que ser mantenido a lo largo de la primavera, y luego volveremos a evaluarlo», dijo Abizaid a periodistas.
Indicó que se refería a los niveles actuales de más de 140.000 militares estadounidenses. Funcionarios del Pentágono han indicado que actualmente hay 147.000 soldados en Irak debido a una superposición de las fuerzas que rotan en el país.
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