Chávez y Ahmadinejad sellan la alianza entre sus dos revoluciones
Llamándose mutuamente de «hermano», Chávez (52 años) elogió la revolución islámica iraní de 1979, mientras que Ahmadinejad (50 años) rindió un emocionado tributo al líder bolivariano.
Ahmadinejad afirmó emocionado: «Hoy es uno de los mejores días de mi vida», durante la principal ceremonia de la visita, el domingo, en la Academia Militar de Caracas, en la que participaron el gobierno en pleno, el cuerpo diplomático, militantes de las misiones chavistas vestidos con sus camisas rojas que coreaban consignas y los cadetes uniformados con su sable en ristre.
El líder iraní invocó siete veces el nombre «Hugo» y dijo: «Hugo es mi hermano». «Hugo es el presidente electo del pueblo heroico de Venezuela». «Hugo es el líder valiente de la República Bolivariana de Venezuela». «Hugo es la lengua del pueblo de Venezuela». «Hugo es el campeón de la lucha contra el imperialismo». «Hugo es un revolucionario creyente en Dios y que no se cansa nunca». «Hugo tiene el honor de ser el servidor del pueblo de Venezuela y la esperanza del futuro de su país».
El enemigo común fue evocado una y otra vez por los dos líderes durante la visita.
Chávez defendió una vez más el derecho de Irán de dotarse de la energía nuclear con fines pacíficos y recordó que Estados Unidos llegó a amenazarlo con una acción militar, justo antes de la partida de los dos líderes hacia Nueva York, para participar en la Asamblea General de la ONU.
«Estamos contigo presidente, defenderemos los derechos del pueblo iraní», enfatizó.
Chávez apuesta a que Venezuela sea electa para un asiento no permanente en el Consejo de Seguridad de la ONU por la Asamblea General en la sesión que comienza en Nueva York y que sea un claro mensaje del mundo contra Estados Unidos.
Ahmadinejad recomendó al pueblo de Venezuela «que no permita que los tiranos del mundo, especialmente Estados Unidos, interfieran en sus actos».
Dios tampoco fue olvidado. Chávez lo invocó repetidas veces en sus discursos, rindió tributo al ayatolá Jomeini, y dijo que así como el Islam reforzó la espiritualidad del pueblo iraní, «el cristianismo es parte de nuestra revolución, porque le trae espíritu a nuestro pueblo».
Entre las comunicaciones vía satélite establecidas en la ceremonia del domingo con proyectos en puntos distantes de Venezuela en los que participan empresas iraníes, se difundió la inauguración de una mezquita por un jeque venezolano y el piadoso Ahmadinejad se unió a la oración.
Chávez bautizó a la ceremonia de la Academia militar de «Aló Ahmadinejad», en alusión a su maratónico programa de auditorio de los domingos transmitido por las televisoras y radios estatales, que no pudo tener lugar por la visita del iraní.
Pero el Aló Ahmadinejad, que duró poco más de tres horas, tuvo el privilegio de ser transmitido en cadena obligatoria de radio y televisión a todo el país.
La alianza entre las dos revoluciones no es sólo retórica.
El gobierno venezolano fue el único que retiró a su embajador de Israel para protestar contra los ataques al Líbano, que pretendían destruir a la milicia del Hezbolá, movimiento chiíta apoyado por Irán.
El domingo, Chávez y Ahmadinejad firmaron 29 acuerdos, en particular uno para crear un fondo común de 2.000 millones de dólares para comercio e inversiones.
Los acuerdos, marcados por la transferencia de tecnología de Irán a Venezuela, tiene un fuerte componente energético, tanto para la explotación de petróleo y gas en Venezuela, como en el área petroquímica, donde este país tiene un gran retraso.
Venezuela e Irán son miembros fundadores de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP). *
El presidente iraní Mahmud Ahmadinejad y su colega venezolano Hugo Chávez, hicieron una ardiente defensa del programa nuclear iraní y apuntaron sus baterías contra Estados Unidos al firmar un pacto energético, antes de viajar a la sede de la ONU en Nueva York.
En una visita de dos días que culmina este lunes, Ahmadinejad, centro de una controversia internacional por su programa de enriquecimiento de uranio, apuntó hacia Washington afirmando que Teherán tiene «intereses en común» con Caracas en su lucha «contra la hegemonía mundial».
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