El presidente Kirchner, criticado por la comunidad judía norteamericana

La oposición se monta sobre supuesto antisemitismo oficial

Kirchner y su ministro de Planificación Federal, Roberto De Vido, niegan que va a ocurrir una crisis energética, aunque hay pasos oficiales que podrían decir lo contrario. Además, hay escasez de gasoil sobre todo en el campo. Es llamativo que el gobierno motoriza en el Parlamento una discutida ley con nuevos favores para las grandes empresas petroleras para que inviertan en la búsqueda de petróleo en la plataforma submarina. De hecho, en esta materia, Kirchner aplica la continuidad histórica y se aleja de sectores que le dieron crédito expectante, seguros de que iba a ocurrir un viraje, no a la boliviana pero si para avanzar, con el instrumento de la Empresa Nacional de Energía (Enarsa) una política diferente, de avance sostenido del Estado en este rubor estratégico.

Pero en el horizonte norteamericano aparecieron acusaciones de organizaciones judías que el gobierno argentino tolera manifestaciones antisemitas, alentadas por aliados criollos del Hezbolá. La esposa del Presidente, la senadora nacional Cristina Fernández y el canciller Jorge Taiana tienen agendado para el jueves en Nueva York encuentros con los máximos dirigentes de la comunidad judía. Kirchner eludió la invitación, no quiere oír reproches. Los habrá sobre la «profunda preocupación» a raíz de las expresiones antiisraelíes y episodios de antisemitismo registrados durante el reciente conflicto en Oriente Medio. En agosto militantes de la agrupación Quebracho «encapuchados y armados con objetos contundentes», según la denuncia de la organización B’nai B’rith argentina, impidieron una manifestación de jóvenes judíos frente a la Embajada de Irán aquí.

No es la primera vez que Quebracho aparece en actos cercanos a la provocación. ¿Ultraizquierdistas? La izquierda ortodoxa le huye cuando irrumpe en manifestaciones. Curiosamente, se desconoce si el Estado sabe sobre quien la financia, donde se entrenan sus militantes y si hay servicios que lo protege. Quebracho apareció involucrada en una serie de e-mails antisemitas dirigidos a las organizaciones judías y a los fiscales que investigan el ataque a la mutual judeo-argentina AMIA. En Washington sostiene que por eso no se conocen los avances en la voladura de la mutual. Además hubo graffitis discriminatorios en aulas de la Facultad de Filosofía y Letras.

 

No se avanza en el caso AMIA

Primero Kirchner y luego la nueva titular del Instituto Nacional contra la Discriminación, la Xenofobia y el Racismo (Inadi), María José Lubertino, han negado que exista una escalada antisemita, salvo las que suelen motorizar grupos de extrema derecha católica, en ocasiones con apoyos de sectores policiales. Gritos contra los judíos se escucharon en una reciente misa que ofició el obispo Antonio Basseoto, en Luján. El ex vicario castrense está enfrentado con Kirchner. Lubertino, ex militante radical, calificó de «documento opositor» uno firmado por intelectuales, la mayoría de centro o centro-derecha donde deslizan sospechas sobre la actitud oficial frente a algunos episodios lindantes con el antisemitismo.

En general a la derecha le cuesta reconocer que la gran mayoría de la opinión pública criticó la política de Israel frente al Líbano, lo que no la ubica a favor del Hezbolá. Solamente grupos trosquistas como el Partido Obrero, mientras se oponen a la «entidad sionista», utilizando una consigna fundamentalista, han dado su solidaridad a la milicia libanesa.. Pero una cosa es el delirio de estos sectores y otra es la solidaridad con el pueblo del Líbano o la voluntad de paz para esa región. En Argentina la sensibilidad es mayor porque los dos ataques terroristas no esclarecidos: en 1992 contra la embajada de Israel y en 1944 contra la AMIA, agresiones que en primer lugar afectaron a la Argentina.

Son tragedias que el tiempo no cura pero que se convierten en una estocada que afecta al gobierno actual. El tiempo pasa, no hay resultados en las pesquisas y crece la sensación que sigue la impunidad. Que un hombre fuerte de los servicios secretos, «Jaime» Stiusso o el actual ministro de Justicia, Alberto Iribarne, hayan estado en los primeros planos de la investigación primaria del caso AMIA y avalaron la investigación judicial que no pudo condenar a la supuesta conexión local y las hipótesis de culpables, Irán, en un plano destacado, no permitirán que se avance realmente a descubrir lo que pasó.

Cristina Kirchner, que nunca apoyó la tesis oficial sobre el atentado, escuchará reclamos sobre la pesquisa pero además por la relación con Irán y Hugo Chávez.

El venezolano que está en la lista de los malos que escribe Washington, figura en el mismo lugar para el liderazgo de las organizaciones judías de aquí y de los EEUU. Chávez, en lo formal, es mala palabra para casi todo el espacio opositor. Para Kirchner es un aliado clave para su política sudamericana pero sobre todo para las propias necesidades energéticas y productivas. Contratos de Caracas reactivan el principal astillero argentino. Además Venezuela es clave para avanzar en el comercio, no sólo con Argentina, sin que sean necesarias divisas, una herejía para la ortodoxia del FMI. Esto parece ser el fondo de la cuestión.

 

¿Hay miedo en Argentina?

Kirchner y su esposa recibirán muchas críticas por su relación con Chávez. Para sectores de la comunidad judía, hay hostilidad con ellos en Venezuela. Kirchner habilitó una charla entre el coronel e integrantes del Consejo Judío Mundial, que tuvo lugar en julio en Olivos. El argentino entendió que habían quedado claras las cosas, pero no lo parece. Es probable que el posterior viaje de Chávez a Irán y algunas de sus declaraciones, hayan activado la política de colocar a Venezuela como lugar inseguro para los judíos.

En el último aniversario de AMIA, el titular de la entidad, Luis Grinwald, reclamó la ruptura de relaciones con Irán. Es un compromiso que Kirchner no ha querido nunca asumir por demasiado funcional a Washington. La ofensiva se centra ahora para que el gobierno active ante Interpol el pedido de captura de iraníes sospechosos de haber organizado el atentado. Ese pedido, cursado por el gobierno, fue rechazado hace poco por los representantes de EEUU y Gran Bretaña ante esa organización internacional.

¿Le caerá, a Kirchner, el anatema de proteger a antisemitas? Hay sectores opositores que ven allí una veta para golpearlo.

Y por último y no por ello menos importante: ¿hay miedo en Argentina? Para algunos opositores, sí. Afirman que el temor hace callar críticas empresariales por caso frente a la crisis energética. O que es ese estado de ánimo lo que arrima radicales al kirchnerismo que para ellos va camino al hegemonismo. *

Te recomendamos

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje