Una carta abierta de Ralph Nader a George Bush
MIENTRAS SE SUCEDÃAN sin tregua los bombardeos israelíes sobre el Líbano y EEUU vetaba en el Consejo de Seguridad la propuesta de una tregua, el ex candidato presidencial Ralph Nader envió al presidente Bush una carta que se conoció hace unos días. En ella condena duramente la actitud del gobierno de su país, que incitó a Israel a proseguir la agresión mientras el mundo clamaba por un cese al fuego. El autor señala que en esas circunstancias Condoleezza Rice le dijo al primer ministro Ehud Olmert: «Tómense su tiempo».
Testimonios de crueldad
Ralph Nader fue candidato independiente en las elecciones presidenciales de 2000 y 2004, y el único que puso en duda la versión oficial acerca del 11 de setiembre. Hoy trabaja en organismos de defensa del consumidor y publicó un libro titulado: «The good fight: Declare your independence and close the democracy gap» (La buena lucha: Declare su independencia y clausure la brecha de la democracia).
Como punto de partida, establece que cuando la secretaria de Estado se entrevistó con Olmert, el mensaje que le trasmitió fue resumido en este titular a todo lo ancho de la primera plana de un diario israelí: «Tómense su tiempo».
Su comentario es el siguiente: «Sí, tómense su tiempo, dijo usted, George W.Bush, para masacrar a los refugiados que huían en auto con sus familiares, para bombardear los edificios de vivienda, los hospitales y la gente más pobre amontonada en los barrios populares del sur de Beirut. Tómense su tiempo, dijo usted, para destruir los puentes, las carreteras, las estaciones de gasolina, los puertos, los aeropuertos, los silos, las ambulancias señalizadas que transportaban a los heridos hacia las clínicas e incluso la fábrica de leche. Tómense su tiempo, dijo usted, mientras ellos demolían los refugios con los cuerpos sin vida de los niños y los de sus madres y padres, enterrados bajo los escombros; mientras la cifra de refugiados en las carreteras se aproximaba al millón de libaneses, muchos expuestos al hambre, las enfermedades, a la falta de agua potable y de medicamentos».
Concluye en este aspecto: «Destruir en gran escala un Líbano sin defensa, su población civil, sus servicios públicos vitales, su medio ambiente, es el terrible e indeleble testimonio de una crueldad e ignorancia absolutas».
Las armas de la guerra
Luego fustiga directamente al gobierno por la entrega de armas a Israel: «Tómense su tiempo, dijo usted, mientras aceleraba la entrega de nuevos misiles de precisión, portadores de bombas de alta precisión con municiones que segarán la vida de tantos niños en los años por venir, y bombas de fósforo que extienden el desastre a los campos de cultivo, que queman horriblemente a los inocentes. La mayor parte del armamento de precisión fue entregado por orden suya, y usted sabía que sería utilizado con fines ofensivos» (en violación de la ley de Control de exportación de armamentos, ACEA).
Con esas armas, el bombardeo israelí al Líbano se llevó a cabo en tres fases, dice Nader. «Con los bombardeos de alta precisión electrónica por parte de la aviación y la artillería, el gobierno israelí se ocupó de los civiles, de sus casas, de sus ciudades y poblados. Luego, tras hacer saber a algunos que debían abandonar sus barrios, aisló los centros poblacionales unos de otros aniquilando los medios de transporte hacia y en el interior del Líbano, empujando a la gente a huir y tornando inútiles o muy difíciles los esfuerzos para garantizar los primeros auxilios. Finalmente, sus aviones, sus tanques y su artillería dificultaron e incluso imposibilitaron todos los intentos para llevar alimentos, agua y auxilio a los heridos y los moribundos. Los almacenes de alimentos fueron reducidos a cenizas. Fueron destruidas aproximadamente 400 pequeñas embarcaciones de pesca, en el norte de Beirut, en la costa hoy contaminada con carburante».
Dice más adelante: «En el Líbano, los muertos eran civiles. Por la parte israelí, los muertos eran militares. Por suerte para los israelíes los misiles del Hezbolá son muy imprecisos y la mayoría cayó sin causar grandes daños Lamentablemente para los libaneses, el preciso armamento norteamericano en manos israelíes es eficaz, lo que explica por qué el número de víctimas y la destrucción material es cien veces superior en el Líbano que en Israel».
Fomento al terrorismo
La conclusión de Nader es que esta «estupidez estratégica» (son sus palabras) aumenta la oposición y los peligros para EEUU especialmente en el Oriente Medio, como ya sucede en Irak, creando el caldo de cultivo para el fomento del terrorismo en diversas formas. Es el efecto bumerán de la política exterior sobre la propia seguridad de los Estados Unidos. *
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